El presidente de EE. UU. rechaza cualquier calendario electoral tras la captura de Maduro, se atribuye el mando político y apuesta por una tutela directa antes de cualquier transición.
Sin urnas a corto plazo tras la caída del chavismo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a cerrar la puerta a una convocatoria electoral inmediata en Venezuela tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Trump considera que el país no está en condiciones de votar y que cualquier intento de acelerar el proceso sería irresponsable.
Según el mandatario, la prioridad no es escenificar una normalidad inexistente, sino estabilizar un país devastado por décadas de chavismo antes de hablar de elecciones.
“Yo estoy al mando”
Trump no ha dejado espacio a la ambigüedad. Tras la incursión en territorio venezolano, el presidente estadounidense se atribuye explícitamente el control político del país, reafirmando que es él quien toma las decisiones clave sobre el futuro inmediato de Venezuela.
El mensaje refuerza la idea de una tutela directa de Washington, al margen de plazos electorales o fórmulas de transición rápidas que, a juicio de la Casa Blanca, solo perpetuarían el caos.
Tutela antes que transición
La Administración estadounidense insiste en que no habrá elecciones hasta que existan garantías mínimas: seguridad, registro electoral fiable y condiciones reales de participación. Trump rechaza así los calendarios artificiales y apuesta por un periodo de control y reconstrucción previo a cualquier cita con las urnas.
Esta postura supone un golpe para los sectores que exigían elecciones inmediatas, y confirma que Estados Unidos marcará el ritmo del proceso político venezolano.
Caracas, bajo presidencia interina
Mientras tanto, el poder en Caracas permanece en manos de Delcy Rodríguez, una figura que Washington observa con cautela y sobre la que aún no ha decidido si mantendrá o levantará las sanciones vigentes.
La falta de una hoja de ruta electoral clara mantiene la incertidumbre institucional, aunque bajo la premisa de que el control real reside fuera del país.
No es una guerra contra Venezuela
Trump ha reiterado que Estados Unidos no está en guerra con Venezuela, sino con las redes criminales que, según Washington, utilizaron el Estado venezolano para el narcotráfico y el crimen organizado. Un argumento con el que justifica la intervención y la negativa a devolver el poder de inmediato a estructuras aún contaminadas por el chavismo.
Conclusión
La Casa Blanca descarta elecciones a corto plazo y consolida una tutela prolongada sobre Venezuela. Trump deja claro que él manda, que no habrá prisas y que la transición solo llegará cuando el país esté realmente preparado.
La cuestión ya no es cuándo votarán los venezolanos, sino bajo qué condiciones y con qué grado de control internacional se producirá ese eventual regreso a las urnas.
