El presidente de Estados Unidos pasa de amenazar con romper las relaciones comerciales con España a reconocer el cambio de actitud del Gobierno tras los compromisos alcanzados en la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara.
Lo que parecía un choque diplomático sin precedentes entre Estados Unidos y España ha dado un giro inesperado. Apenas unas horas después de calificar a España como un «aliado terrible» y amenazar con cortar completamente las relaciones comerciales, Donald Trump ha cambiado radicalmente su discurso y ha asegurado que nuestro país «se ha redimido por completo» tras atender una petición económica de la OTAN.
Las declaraciones del presidente estadounidense llegan al término de la cumbre de la Alianza Atlántica celebrada en Ankara (Turquía), donde los líderes aliados abordaron el aumento del gasto en defensa y la situación internacional.
Trump: «España se ha mostrado muy generosa»
En declaraciones a la prensa tras finalizar la reunión, Trump sorprendió con un mensaje mucho más conciliador hacia España.
«He tenido problemas con España y los sigo teniendo, pero hoy se ha redimido por completo», afirmó el mandatario estadounidense.
Según explicó, el cambio de posición se produjo después de que España aceptara una solicitud relacionada con nuevos pagos dentro del marco de la OTAN.
«España se ha mostrado muy generosa hoy. Ha atendido una solicitud de numerosos pagos. Si no lo hubiera hecho, ni siquiera habría hablado con ellos», aseguró Trump.
El presidente norteamericano añadió que la jornada había servido para reforzar la unidad entre los aliados.
«Hoy ha habido una gran unidad en la sala de la OTAN. Ha sido bastante impresionante», señaló.
Del enfrentamiento diplomático al reconocimiento
Las nuevas declaraciones contrastan con el durísimo mensaje que Trump lanzó apenas unas horas antes durante otra comparecencia en Ankara.
En aquel momento acusó al Gobierno español de no cumplir suficientemente con sus compromisos de defensa y llegó a lanzar una amenaza sin precedentes contra las relaciones bilaterales.
Entre otras afirmaciones, aseguró que España era:
- «Una causa perdida».
- «Un aliado terrible de la OTAN».
- Un país con el que Estados Unidos no quería seguir haciendo negocios.
Incluso pidió públicamente:
«Corten todo el comercio con España, incluidas las visitas.»
Unas palabras que provocaron una enorme repercusión política y diplomática tanto en España como entre los socios de la Alianza Atlántica.
El gasto en Defensa vuelve al centro del debate
El principal motivo del desencuentro sigue siendo el incremento del gasto militar exigido por Washington.
Trump volvió a defender el objetivo de que todos los aliados destinen el 5 % del PIB a Defensa, una cifra muy superior al compromiso histórico del 2 %.
Aunque España todavía no ha confirmado oficialmente que alcanzará ese porcentaje, el presidente estadounidense se mostró convencido de que terminará haciéndolo.
«Todos decían que era imposible, pero creo que los países que aún no lo han hecho se comprometerán bastante pronto», afirmó.
Una cumbre marcada por la presión estadounidense
La reunión de la OTAN en Ankara ha estado dominada por las exigencias de Washington para que los aliados incrementen su esfuerzo económico en materia de defensa.
Trump considera que muchos países europeos han dependido durante años del gasto militar estadounidense y ha insistido en que la Alianza necesita un reparto más equilibrado de las cargas.
En este contexto, el gesto realizado por España durante la cumbre ha sido interpretado por el presidente norteamericano como un cambio de actitud que ha permitido rebajar la tensión diplomática generada durante las últimas horas.
Un nuevo giro en la relación entre Washington y Madrid
Las declaraciones de Donald Trump reflejan, una vez más, la volatilidad de las relaciones internacionales en un contexto de creciente presión sobre los países miembros de la OTAN.
Tras pasar en pocas horas de las amenazas comerciales al reconocimiento público, el mandatario estadounidense deja abierta una nueva etapa en la relación con España, aunque mantiene la presión para que el Gobierno incremente definitivamente su inversión en Defensa, uno de los principales frentes políticos y estratégicos dentro de la Alianza Atlántica.
