La implantación de las zonas de bajas emisiones (ZBE) en Galicia evidencia un fracaso generalizado de la gestión municipal, según un duro informe del Consello de Contas. Solo A Coruña y Pontevedra cumplen formalmente, mientras el resto acumula retrasos, improvisación y dudas sobre su eficacia real.
Un suspenso general a la gestión ambiental en Galicia
El Consello de Contas, órgano fiscalizador del sector público gallego, ha publicado un informe demoledor: cinco de las siete principales ciudades gallegas incumplen la normativa sobre zonas de bajas emisiones, una herramienta clave exigida por la legislación española y los compromisos europeos.
Las únicas excepciones son A Coruña y Pontevedra, aunque ni siquiera estas se libran de críticas. Mientras tanto, ciudades como Vigo, Santiago, Lugo, Ourense y Ferrol presentan retrasos significativos o proyectos incompletos, lo que pone en duda su compromiso real con la llamada movilidad sostenible.
Cumplimiento “de fachada” y sin impacto real
Uno de los aspectos más controvertidos del informe es la advertencia sobre posibles zonas de bajas emisiones diseñadas solo para cumplir el expediente.
Especialmente preocupantes son los casos de Santiago de Compostela y Lugo, donde Contas detecta delimitaciones que podrían responder a un cumplimiento meramente formal, sin intención de reducir tráfico ni emisiones de forma efectiva.
El organismo insiste en que estas zonas deberían ampliarse a áreas con mayor densidad de tráfico y mayor impacto ambiental, en lugar de limitarse a perímetros simbólicos.
Falta de planificación y ausencia de datos
El informe también revela una alarmante falta de planificación previa en varias ciudades:
- Lugo, Ourense, Ferrol y Santiago carecen de diagnósticos sólidos sobre calidad del aire.
- No existen planes previos coordinados ni acuerdos institucionales claros.
- Las estaciones de medición de contaminación ni siquiera están dentro de las ZBE, lo que impide evaluar su eficacia real.
Esta falta de datos convierte muchas decisiones en medidas improvisadas, sin base técnica ni seguimiento.
Ni las ciudades que cumplen se libran de críticas
Aunque A Coruña y Pontevedra figuran como las únicas que han implantado ZBE, Contas señala graves problemas:
- A Coruña presenta un proyecto técnico deficiente.
- Pontevedra ha sustituido su ZBE por un plan de movilidad urbana, lo que podría suponer un incumplimiento normativo encubierto.
Es decir, ni siquiera los “ejemplos” gallegos garantizan un modelo eficaz.
Riesgo de perder fondos europeos
El informe lanza una advertencia especialmente grave: Galicia podría perder ayudas del Plan de Recuperación (PRTR) debido al retraso en la implantación de estas zonas.
El incumplimiento de plazos pone en peligro millones de euros en financiación estatal y europea, destinados precisamente a impulsar la transición ecológica.
Cuatro medidas urgentes para evitar el colapso
Ante este escenario, Contas plantea cuatro recomendaciones clave:
- Acelerar de inmediato los trámites en las ciudades retrasadas.
- Elaborar proyectos técnicos completos y realistas.
- Instalar medidores de calidad del aire dentro de las ZBE.
- Ampliar los perímetros para evitar medidas simbólicas sin impacto.
Un modelo impuesto y mal ejecutado
El informe deja en evidencia una realidad incómoda: la implantación de las ZBE en Galicia parece responder más a imposiciones legales y presión europea que a una estrategia bien planificada.
La consecuencia es un modelo donde abundan los parches administrativos, la falta de rigor técnico y el riesgo de sanciones o pérdida de fondos.
En plena transición energética, la pregunta es inevitable:
¿Estamos ante una política ambiental seria o simplemente ante un nuevo ejemplo de burocracia sin resultados?
