Un equipo internacional de astrónomos ha obtenido la imagen más grande y detallada del centro de la Vía Láctea, mostrando una región caótica de gas, polvo y formación estelar que rodea al agujero negro de nuestra galaxia.
El radiotelescopio ALMA revela el corazón de la Vía Láctea
Un grupo de científicos ha logrado capturar la imagen más extensa obtenida hasta ahora con el radiotelescopio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA).
Esta instalación astronómica, operada por el Observatorio Europeo Austral (ESO) junto a socios internacionales, se encuentra en el desierto de Atacama, en Chile, uno de los mejores lugares del planeta para observar el cielo.
La imagen muestra con un nivel de detalle sin precedentes la región central de la Vía Láctea, donde se concentra una compleja red de filamentos de gas cósmico y polvo interestelar.
Una región gigantesca de 650 años luz
Los datos forman parte del programa ACES, que estudia la llamada Zona Molecular Central de la galaxia.
Esta región:
- se extiende más de 650 años luz
- contiene enormes nubes de gas frío
- rodea al agujero negro supermasivo Sagitario A*
Por primera vez, los astrónomos han podido analizar con gran detalle el gas molecular frío que domina esta zona, algo invisible para los telescopios ópticos tradicionales.
Un mosaico tan grande como tres lunas llenas
La imagen final no procede de una sola observación. Los investigadores combinaron múltiples observaciones individuales para crear un enorme mosaico astronómico.
En el cielo, la imagen resultante tiene una longitud equivalente a tres veces el diámetro aparente de la Luna llena.
Esto ha permitido revelar estructuras extremadamente complejas dentro del centro galáctico, un lugar descrito por los científicos como uno de los entornos más extremos de nuestra galaxia.
Moléculas complejas flotando en el espacio
El sondeo ha permitido identificar docenas de moléculas diferentes dentro del gas molecular frío de la región.
Entre ellas se encuentran:
- monóxido de silicio
- metanol
- acetona
- etanol
La presencia de estos compuestos demuestra que la química del espacio interestelar puede ser mucho más compleja de lo que se pensaba, incluso en regiones turbulentas cercanas a un agujero negro.
Un laboratorio natural para estudiar galaxias
Según el astrónomo Ashley Barnes, miembro del equipo investigador, el centro de la Vía Láctea es el único núcleo galáctico lo suficientemente cercano a la Tierra para estudiarlo con tanto detalle.
El investigador Steve Longmore, líder del proyecto y profesor en la Liverpool John Moores University, explica que esta región alberga algunas de las estrellas más masivas conocidas de nuestra galaxia.
Muchas de estas estrellas:
- viven muy poco tiempo
- terminan explotando como supernovas
- o incluso como hipernovas, explosiones aún más energéticas.
Estudiar este entorno permite comprender cómo evolucionan las galaxias, especialmente en condiciones similares a las que existían en el universo temprano.
El futuro: telescopios aún más potentes
Los científicos esperan obtener todavía más detalles en los próximos años.
La próxima mejora de sensibilidad del radiotelescopio ALMA y la entrada en funcionamiento del Extremely Large Telescope, también del ESO, permitirá:
- observar estructuras aún más pequeñas
- detectar moléculas más complejas
- estudiar cómo interactúan estrellas, gas y agujeros negros
Los resultados de este estudio han sido aceptados para su publicación en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, una de las publicaciones más prestigiosas en astronomía.
✨ En conjunto, este gigantesco mapa del centro galáctico revela un universo turbulento, químicamente rico y lleno de formación estelar, justo en el corazón de la galaxia donde vivimos.

