La paralización del AVE en Málaga por el derrumbe del talud de Álora ha marcado la semana más convulsa de la alta velocidad en la ciudad, con impactos económicos de hasta 1 300 millones de euros y una guerra política sin precedentes entre Gobierno, Junta de Andalucía y PP.
El derrumbe de Álora: inicio de la crisis
Todo comenzó el pasado lunes cuando Adif anunció que el talud de Álora no estará reparado hasta finales de abril, dejando claro que no habrá AVE para Semana Santa. Pedro Marco de la Peña, presidente de Adif, explicó que tras despejar las vías se detectaron muros inseguros que obligan a eliminar casi 300 metros de estructura de hormigón de 15 metros de alto.
La confirmación cayó como un jarro de agua fría en el sector turístico, que estima pérdidas de 1 300 millones de euros y una caída del 26% en las reservas hoteleras. La noticia también encendió la polémica política, en plena campaña electoral autonómica, multiplicando acusaciones y exigencias de dimisiones.
Conflicto político y acusaciones cruzadas
El PP de Málaga, encabezado por José Ramón Carmona y Francisco Salado, denunció una “consigna del Gobierno para castigar a Málaga”, acusando de incapacidad al ministro Óscar Puente y solicitando ceses inmediatos. Por su parte, el Gobierno respondió calificando a los dirigentes del PP como “carroñeros políticos” y culpó a “fuerzas mayores” del retraso.
La tensión escaló entre el subdelegado Javier Salas y el presidente de la Junta, Juanma Moreno, con acusaciones mutuas sobre deslealtad y confrontación territorial, mientras los operarios de Adif trabajaban contrarreloj desmontando los muros dañados.
Impacto económico real: debate de cifras
El sector turístico sostiene que las pérdidas alcanzan 1 300 millones de euros, mientras que PSOE y Gobierno cuestionan la cifra, aportando cálculos propios que la reducen a apenas 26,8 millones. La discrepancia refleja la confusión sobre el coste económico real del corte del AVE y la presión por implementar medidas de compensación.
Expertos recuerdan que Málaga tiene cierta resiliencia: según Antonio Peláez, decano de la Facultad de Turismo, y Francisco Serón, CEO de Tour 10, “el AVE no nos va a matar”, destacando la capacidad de adaptación del sector ante contratiempos logísticos.
Propuestas para salvar la Semana Santa
Para mitigar el impacto, el PP y el sector turístico propusieron usar trenes de Cercanías por la línea convencional del Chorro hasta Antequera-Santa Ana, evitando trasbordos en autobús que aumentan el tiempo de viaje hasta cuatro horas y media.
El Gobierno, además, estudia ampliar la capacidad de los trenes mediante la incorporación de una frecuencia adicional con trenes de ancho variable. Para ello, los maquinistas de Renfe iniciarán un curso de homologación, con el objetivo de evitar traslados por carretera y recuperar la normalidad para la Semana Santa.
Conclusión: Málaga entre crisis y resiliencia
La semana convulsa del AVE Málaga ha dejado en evidencia la ineficiencia administrativa, la tensión política y la vulnerabilidad del turismo local, al tiempo que ha puesto a prueba la capacidad de adaptación de la ciudad. La combinación de retrasos, pérdidas económicas y enfrentamientos políticos genera un escenario crítico, aunque algunos expertos confían en que Málaga podrá sobreponerse y mantener su atractivo turístico incluso sin la alta velocidad plenamente operativa.

