La alcaldesa Goretti Sanmartín ha logrado aprobar de forma inicial los presupuestos municipales de Santiago de Compostela 2026, tras vincularlos a una cuestión de confianza en un movimiento que evidencia la fragilidad de su gobierno. A pesar de la oposición del PP y la abstención del PSOE, la mandataria consiguió el respaldo de los concejales no adscritos, salvando así la aprobación de las cuentas y evitando un retraso de un mes en su tramitación definitiva.
Una victoria ajustada y polémica
El pleno del jueves quedó marcado por la mínima diferencia: 12 votos a favor frente a 11 del PP, con el PSOE manteniendo su abstención crítica. Este resultado evidencia la dependencia del gobierno BNG-CA, que con 8 concejales se vio obligado a apoyarse en los no adscritos (4) para sacar adelante unas cuentas que, según la oposición, “no responden a las necesidades reales de Santiago”.
El PP, liderado por Borja Verea, insistió en que los presupuestos carecen de un proyecto claro para reactivar la economía local, mientras que los socialistas se limitaron a abstenerse, dejando claro que no respaldan las iniciativas de Sanmartín, aunque tampoco buscan desestabilizar su mandato.
Estrategia de confianza para evitar retrasos
La convocatoria de la cuestión de confianza, realizada apenas unas horas después del pleno inicial, permitió a la alcaldesa acortar los plazos: de no haber conseguido la confianza, los presupuestos habrían quedado automáticamente aprobados en un mes, un retraso que podría haber generado incertidumbre entre proveedores, comerciantes y ciudadanos.
Según expertos en política municipal, la maniobra de Sanmartín pone de relieve la debilidad de su coalición y su necesidad de negociar constantemente con concejales ajenos a su gobierno. Gonzalo Muíños, analista político local, señala que “el debate central era salvar los plazos, más que mejorar el contenido de las cuentas”.
Consecuencias y debate sobre la gestión
La aprobación inicial de los presupuestos permite ahora iniciar los trámites para su entrada en vigor, prevista, como pronto, para la segunda quincena de abril. Sin embargo, la polémica sigue abierta: el PP acusa al gobierno de presentar unas cuentas sin visión ni respuestas a los problemas reales de la ciudad, mientras el BNG-CA defiende que los apoyos obtenidos muestran capacidad de diálogo y gobernabilidad.
La pregunta que queda en el aire es si este respaldo puntual de los no adscritos marca un precedente de negociación estratégica o de complicidad con un gobierno en minoría.

