El municipio de Cantillana ha vivido días de tensión tras una sucesión de robos violentos que han llevado a los vecinos a organizar patrullas ciudadanas. Cantillana estalla contra la inseguridad tras incidentes que han generado miedo, impotencia y protestas vecinales frente al Ayuntamiento. La situación ha sido calificada por residentes como “un estado de indefensión” debido a la sensación de impunidad de algunos delincuentes.
El último episodio se desencadenó tras un intento de hurto a un niño de 12 años. La reacción de decenas de vecinos llevó a enfrentamientos en la calle, donde uno de los presuntos delincuentes resultó herido y otro fue detenido por la Guardia Civil, mientras que las protestas reunieron a más de 300 personas bajo la lluvia.
Robos violentos y miedo vecinal
Entre los casos más graves, destaca el robo a Juan José Espinosa el 26 de marzo, quien sufrió el método del mataleón: un estrangulamiento por detrás para dejar inconsciente a la víctima y robarle sin posibilidad de defensa. Espinosa logró escapar tras arañar al agresor y recibir amenazas con un cuchillo.
Según vecinos, la frecuencia de robos y atracos violentos ha generado un clima de temor generalizado. Cantillana estalla contra la inseguridad porque muchos delincuentes quedan en libertad provisional tras ser detenidos, aumentando la sensación de impunidad.
Concentración vecinal y movilización
El lunes por la noche, alrededor de 50 vecinos salieron a la calle para confrontar a los presuntos autores de robos, lo que derivó en disturbios en la calle Picasso. La Guardia Civil intervino con un amplio despliegue, deteniendo a uno de los sospechosos mientras el otro resultó herido y fue trasladado al hospital.
Posteriormente, se celebró una concentración ante el Ayuntamiento que reunió a unas 300 personas. Los vecinos insistieron en que la movilización no tiene un trasfondo racista ni xenófobo, sino que busca visibilizar la inseguridad creciente en Cantillana.
Otros incidentes que aumentan el temor
Además del robo con mataleón, se reportaron atracos a comercios, como el del ultramarinos Berrocal, donde un individuo armado amenazó a los trabajadores y posteriormente volvió para intimidar nuevamente. El dueño, Francisco Berrocal, relató la sensación de vulnerabilidad y miedo que generó la situación, agravada por la liberación provisional del delincuente.
Vecinos como Rubén y Pastora Blanco López comentaron que se sienten inseguros incluso al salir a trabajar en el campo, lo que refleja un impacto cotidiano en la vida de la población. La frase que resume la percepción general es clara: Cantillana estalla contra la inseguridad: «Nos roban y seguimos en la calle, tenemos miedo».
Medidas de seguridad y reacción municipal
La alcaldesa de Cantillana, Rocío Campos, reconoció la preocupación vecinal y destacó que los ánimos estaban más tranquilos tras el despliegue de la Guardia Civil. El Ayuntamiento emitió un comunicado condenando cualquier acto delictivo que altere la convivencia y anunció la celebración de una junta local de seguridad para reforzar la coordinación entre administraciones competentes.
El Consistorio aseguró que trabaja para mantener la convivencia y la tranquilidad del municipio, aunque admitió que los hechos recientes han generado inquietud entre los vecinos.
Cantillana estalla contra la inseguridad como consecuencia de una serie de robos violentos, atracos a comercios y sensación de impunidad. Los vecinos, organizados en patrullas y concentraciones, exigen medidas más efectivas y una mayor presencia policial. Mientras tanto, la Guardia Civil y el Ayuntamiento intensifican la vigilancia para evitar nuevos incidentes.
Los residentes esperan que estas acciones logren restaurar la seguridad y la confianza en las instituciones, pero la experiencia de los últimos días deja claro que el miedo y la sensación de vulnerabilidad todavía persisten en Cantillana.

