Lo que está ocurriendo en un barrio de A Coruña ha desatado la indignación vecinal. Lo que comenzó como una colonia controlada de animales se ha convertido, según los residentes, en un problema sanitario que amenaza su vida diaria y evidencia la pasividad de las autoridades.
Un foco de insalubridad en pleno núcleo urbano
Los vecinos del barrio de Os Mallos, en A Coruña, llevan años denunciando una situación que califican de “insostenible”. En una parcela privada abandonada, situada entre varias calles del barrio, se ha asentado una colonia de gatos asilvestrados que, lejos de estar bajo control efectivo, genera malos olores, suciedad y riesgos sanitarios.
El terreno, propiedad de una empresa con sede en Pontevedra, permanece en estado ruinoso desde hace años. Aunque fue tapiado para evitar okupaciones, esa medida derivó en otro problema: la proliferación de animales que ya llevan cerca de cinco años en la zona.
A pesar de las intervenciones municipales —como la esterilización de 13 gatos en 2025—, los residentes aseguran que la situación apenas ha mejorado.
Vecinos desesperados: “No podemos ni vivir ni trabajar”
El impacto en la vida cotidiana es evidente. Inés García Troitiño, vecina afectada y profesional autónoma, describe un escenario que roza lo intolerable:
- Excrementos y orines constantes en patios y accesos
- Entrada de gatos en viviendas
- Daños materiales, como coches arañados y plantas destruidas
“Hubo días que no pude atender a los clientes porque todo estaba lleno de heces”, denuncia. Su actividad profesional como abogada se ha visto seriamente perjudicada, obligándola a limpiar constantemente para evitar situaciones incómodas.
La imagen es clara: residentes con la fregona en la mano antes de cada visita, tratando de mantener una mínima higiene en un entorno cada vez más degradado.
Alimentación descontrolada y proliferación de plagas
Uno de los factores que agrava el problema es la actuación de algunos ciudadanos que, con la intención de ayudar, alimentan a los animales de forma descontrolada. Sin regulación ni supervisión, dejan en la vía pública:
- Restos de carne y pescado
- Comida en mal estado
- Vísceras y desperdicios orgánicos
El resultado es un entorno con olores insoportables, especialmente en verano, y la aparición de otras plagas como ratas y gaviotas.
Además, esta alimentación inadecuada provoca enfermedades en los propios gatos, que sufren vómitos, diarreas y problemas dermatológicos, lo que incrementa la preocupación de los vecinos por posibles riesgos sanitarios.
Falta de control real y choque con la propiedad privada
Desde la asociación vecinal denuncian que el Ayuntamiento se escuda en que se trata de una propiedad privada, lo que limita su capacidad de actuación. Sin embargo, los residentes insisten en que el problema trasciende ese límite:
“Los gatos salen, entran en casas, caminan por tejados… esto no se queda dentro de la parcela”, advierten.
También cuestionan el modelo actual de gestión de colonias felinas, ya que, tras ser capturados, los animales son devueltos al mismo entorno, perpetuando el problema.
Animales abandonados y sin condiciones dignas
Lejos de ser una solución animalista eficaz, los propios vecinos denuncian que los gatos:
- Presentan enfermedades visibles
- Carecen de cuidados adecuados
- Están expuestos a ataques de otros animales
Uno de los episodios más impactantes relatados describe cómo una gaviota mató a una cría de gato en plena calle, evidenciando la vulnerabilidad de estos animales.
La versión oficial: “Colonia controlada”
El Ayuntamiento sostiene que la situación está bajo control y que existe una persona responsable de la colonia. Además, responsabiliza parcialmente a los vecinos que alimentan a los animales pese a las advertencias.
Sin embargo, esta versión choca frontalmente con la realidad descrita por los residentes, quienes consideran que existe una desconexión total entre el discurso institucional y la situación real.
Un problema que refleja una gestión fallida
El caso de Os Mallos pone sobre la mesa un debate cada vez más presente en España: la gestión de colonias felinas en entornos urbanos.
Entre la protección animal y el derecho a la salubridad, los vecinos denuncian que se ha optado por una solución ineficaz, permisiva y carente de control real, que termina perjudicando tanto a personas como a animales.
Conclusión: ¿protección animal o abandono encubierto?
La situación en A Coruña no es un caso aislado, sino un ejemplo de cómo una política mal ejecutada puede derivar en un problema estructural.
Los vecinos no piden eliminar a los animales, sino una gestión eficaz que garantice salubridad, seguridad y bienestar real.
¿Estamos ante un modelo de protección animal responsable o frente a una dejación de funciones que perjudica a todos?

