El Bloque Nacionalista Galego acusa al gobierno municipal de priorizar el “pan y circo” mientras reduce el peso de las políticas sociales. La batalla política deja entrever un posible pacto encubierto entre Democracia Ourensana y el PP.
El BNG rompe con Jácome y denuncia unos presupuestos “de propaganda”
La tensión política vuelve a sacudir el Ayuntamiento de Ourense. El portavoz del BNG, Luis Seara, confirmó este miércoles que su formación rechazará de forma frontal el proyecto presupuestario impulsado por el alcalde Gonzalo Pérez Jácome para 2026.
La crítica de los nacionalistas fue especialmente dura. Seara calificó las cuentas municipales como “os orzamentos do pan e o circo”, una expresión con la que buscó denunciar que el gobierno local estaría apostando por el espectáculo, la promoción y los eventos festivos mientras, según el BNG, las necesidades sociales de los vecinos quedan relegadas a un segundo plano.
El dirigente nacionalista compareció acompañado por Erea Blanco y Xosé Manuel Puga, en una rueda de prensa donde el tono fue claramente beligerante contra el ejecutivo municipal.
El gasto en fiestas vuelve al centro de la polémica
Uno de los puntos más criticados por el BNG fue el aumento presupuestario destinado al área de Artes y Festejos, una de las concejalías tradicionalmente más visibles del mandato de Jácome.
Para los nacionalistas, el alcalde continúa apostando por una política basada en el impacto mediático y el entretenimiento masivo, mientras las partidas relacionadas con servicios sociales, atención ciudadana y políticas públicas básicas siguen siendo, a su juicio, insuficientes.
La acusación no es menor. Desde hace años, los detractores de Jácome sostienen que el regidor utiliza los grandes eventos y conciertos como herramienta de promoción política personal, consolidando un modelo de gestión que prioriza la notoriedad pública frente a las inversiones estructurales.
El debate, además, llega en un momento especialmente sensible para muchos municipios gallegos, donde el incremento del coste de vida y la presión económica sobre las familias ha disparado las demandas de ayuda social.
El BNG denuncia irregularidades en el expediente
Más allá de la batalla política, el BNG también puso el foco en un aspecto técnico que podría generar controversia institucional.
Según explicó Seara, el expediente presupuestario carece del informe preceptivo del interventor, un documento considerado fundamental en la tramitación de las cuentas municipales.
Por ese motivo, los nacionalistas anunciaron que únicamente presentarán una enmienda de devolución, una maniobra parlamentaria que busca tumbar el presupuesto antes incluso de entrar en la fase de debate parcial.
La ausencia de determinados informes técnicos podría convertirse en un nuevo frente de desgaste para el gobierno municipal, especialmente teniendo en cuenta las constantes polémicas administrativas que han acompañado los mandatos de Jácome desde su llegada a la alcaldía.
El PP, señalado por un supuesto pacto silencioso
Sin embargo, la declaración más explosiva de la comparecencia llegó cuando Seara apuntó directamente al Partido Popular.
El portavoz del BNG aseguró estar convencido de que el líder provincial del PP, Luis Menor, y Jácome ya habrían pactado la aprobación de las cuentas, pese a los aparentes desacuerdos públicos entre ambas formaciones.
“Máis aló dos xogos florais e pretendidos desencontros”, afirmó Seara, insinuando que las diferencias escenificadas entre populares y Democracia Ourensana serían simplemente una representación política de cara a la opinión pública.
La acusación resulta especialmente relevante porque el equilibrio político en el Ayuntamiento de Ourense depende precisamente de los movimientos del PP, partido que ya ha sido decisivo en anteriores votaciones clave para la estabilidad del gobierno local.
Jácome y el modelo político de la confrontación permanente
La figura de Gonzalo Pérez Jácome sigue generando una enorme polarización en Galicia. Mientras sus seguidores defienden su estilo rupturista y su apuesta por la visibilidad de la ciudad, sus críticos consideran que ha convertido la política municipal en un escenario permanente de confrontación y espectáculo.
El nuevo choque presupuestario evidencia que la gobernabilidad en Ourense continúa marcada por alianzas cambiantes, acusaciones cruzadas y una fuerte tensión entre bloques políticos.
Además, el enfrentamiento llega en un contexto nacional donde cada vez más ciudadanos muestran desconfianza hacia los pactos entre partidos tradicionales y formaciones locales de carácter personalista.
Una aprobación que parece inevitable
Pese al rechazo frontal del BNG, todo apunta a que los presupuestos podrían terminar aprobándose si el PP decide facilitar su tramitación.
La gran incógnita ahora es si los populares asumirán públicamente ese respaldo o mantendrán una estrategia ambigua para evitar el desgaste político que podría suponer aparecer como sostén indirecto del gobierno de Jácome.
En cualquier caso, el episodio vuelve a reflejar una realidad incómoda para la política gallega: las diferencias ideológicas muchas veces terminan subordinadas a los intereses de poder y a los equilibrios institucionales.
¿Estamos ante una negociación legítima para garantizar la estabilidad de Ourense o frente a otro ejemplo de pactos silenciosos alejados de los ciudadanos?

