El Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada (ICGEA) ha publicado un análisis que indica que el sistema español de acceso a medicamentos innovadores presenta un retraso significativo en comparación con otros países europeos. Según el informe, el tiempo medio entre la aprobación por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la financiación en el Sistema Nacional de Salud de España es de aproximadamente 600 días, muy por encima de los 180 días establecidos como referencia en la Unión Europea.
Este retraso coloca a España en una posición desfavorable frente a países como Alemania, Francia y Dinamarca, donde los pacientes tienen acceso a nuevos tratamientos en plazos mucho más cortos. En algunos casos, las demoras superiores a un año pueden tener consecuencias irreversibles para los pacientes.
El ICGEA destaca que, desde el nombramiento de Mónica García como ministra de Sanidad, esta brecha se ha incrementado. A pesar de algunas mejoras en los procedimientos administrativos, los datos muestran que los españoles siguen enfrentándose a demoras prolongadas en la incorporación de innovaciones terapéuticas. En este contexto, se estima que los pacientes en España acceden a tratamientos avanzados con uno o incluso dos años de retraso respecto a sus homólogos europeos.
Además, el análisis señala que aunque España financia alrededor del 65% al 70% de los medicamentos aprobados en Europa, más de la mitad de estos fármacos llegan con restricciones de uso que limitan su acceso real. Estas restricciones son comunes en criterios clínicos, subgrupos de pacientes y líneas de tratamiento, lo que contrasta con la práctica en otros países europeos.
Desde el ICGEA se señala que los rechazos de financiación de medicamentos innovadores aprobados en la Unión Europea también son un problema. Casos recientes incluyen terapias para el Alzheimer, tratamientos oncológicos avanzados y medicamentos para enfermedades raras. Estas decisiones son particularmente relevantes en áreas con alta carga de enfermedad como el Alzheimer, el cáncer y las enfermedades raras.
El informe concluye que los retrasos, restricciones y rechazos en el acceso a medicamentos crean una desigualdad efectiva entre pacientes españoles y europeos, y subraya que España no puede permitir que la innovación terapéutica llegue tarde o de manera restringida. La corrección de esta brecha se considera un reto esencial para el sistema sanitario español.

