El crecimiento descontrolado de la vegetación tras las intensas lluvias en Vigo ha encendido todas las alarmas entre las comunidades de montes.
Lo que ahora son fincas cubiertas de maleza podrían convertirse en auténticos focos de incendio si el verano llega seco, como ya temen los comuneros.
La combinación de lluvias récord seguidas de calor repentino ha generado un escenario crítico que, según los propios gestores forestales, está siendo infra-manejado y puede derivar en una situación “muy complicada” en los próximos meses.
Montes descontrolados tras un invierno extremo
Los responsables de las comunidades forestales de Vigo advierten de un fenómeno cada vez más frecuente: el ciclo de lluvias intensas seguidas de sequías abruptas.
Según los comuneros, la vegetación ha crecido de forma “desmadrada”, generando un auténtico polvorín natural en zonas próximas a viviendas.
Xosé Antón Fernández, secretario técnico de la Mancomunidade de Montes de Vigo, reconoce que la situación es preocupante:
“Si viene una sequía, el final del verano y el otoño pueden ser muy complicados”.
El problema se agrava porque muchas fincas privadas están abandonadas, sin limpieza ni gestión, aumentando el riesgo en zonas periurbanas.
Zonas habitadas en riesgo directo
Uno de los puntos más críticos se encuentra en Bembrive, donde la maleza ya alcanza alturas peligrosas a escasos metros de viviendas.
Moncho Rodríguez, representante de la Entidad Local Menor, advierte que algunas parcelas son “un peligro real por su proximidad a casas”.
La falta de mantenimiento convierte estos espacios en puntos de ignición potencial, especialmente en días de altas temperaturas y viento.
El impacto del clima y la gestión forestal
Los comuneros apuntan a un factor clave: la inestabilidad climática.
Afonso Rodríguez González, vicepresidente de la comunidad de montes de Coruxo, señala que los cambios bruscos de clima están detrás del problema:
“Un invierno muy lluvioso seguido de calor intenso seca todo muy rápido”.
Aunque menciona el llamado cambio climático, el problema de fondo, según los gestores locales, es la falta de prevención estructural y limpieza constante.
Eucaliptos y abandono: combustible perfecto para el fuego
Uno de los debates más sensibles vuelve a escena: la proliferación de especies altamente inflamables como el eucalipto frente al bosque autóctono.
Los comuneros sostienen que las zonas con vegetación autóctona y pastizales resisten mejor los incendios, mientras que las masas de eucaliptos actúan como aceleradores del fuego.
Además, alertan del coste creciente de la limpieza, que obliga a duplicar esfuerzos durante la primavera para evitar desastres en verano.
Incendios recientes y sospechas de intencionalidad
El año pasado ya se registraron varios conatos de incendio en Bembrive, más de lo habitual, lo que ha despertado sospechas entre vecinos.
Algunos residentes incluso apuntan a la posibilidad de incendios provocados de forma reiterada, aunque sin pruebas concluyentes.
La preocupación aumenta tras recordar incendios de gran magnitud en la provincia, como el de O Galleiro, que arrasó más de 600 hectáreas en municipios cercanos.
Falta de coordinación y medidas insuficientes
Los responsables forestales critican la falta de coordinación entre administraciones y entidades locales.
Actualmente se están impulsando proyectos de formación de peones forestales y limpieza estratégica, pero los comuneros consideran que estas medidas son insuficientes y tardías.
También se están creando franjas de protección y actuaciones contra especies invasoras, aunque el ritmo de intervención no alcanza la velocidad del crecimiento de la vegetación.
Un abril más seco en dos décadas agrava el riesgo
Según datos de MeteoGalicia, el pasado abril fue uno de los más secos de los últimos 20 años en la zona.
En Vigo apenas se registraron 66 litros por metro cuadrado, muy por debajo de la media habitual.
Este contraste extremo entre meses lluviosos y secos está creando un entorno perfecto para la propagación de incendios forestales.
Conclusión: un verano decisivo para los montes de Vigo
Los comuneros lo tienen claro: si las administraciones no intensifican la limpieza y la prevención, el verano puede convertirse en uno de los más peligrosos de los últimos años.
La acumulación de vegetación, el abandono de fincas privadas y la falta de gestión forestal efectiva colocan a los montes de Vigo en una situación límite.
¿Está preparada la ciudad para afrontar un verano con alto riesgo de incendios o se repetirá el patrón de reacción tardía tras la emergencia?

