La Unión Europea ha señalado la vulnerabilidad del sistema eléctrico en España, destacando que la inversión anual en la red de transporte de alta tensión ha sido insuficiente en la última década. De 2014 a 2021, esta inversión se situó en torno a los 400-450 millones de euros anuales, incrementándose ligeramente a 530 millones en 2022. Sin embargo, no fue hasta 2024 cuando se alcanzó la cifra récord de 1 100 millones de euros en inversión.
Durante este período, España ha visto un notable crecimiento en la instalación de plantas eólicas y fotovoltaicas, aumentando su capacidad de generación eléctrica. No obstante, esta capacidad es altamente intermitente y asíncrona, lo que llevó a una necesidad urgente de modernizar la red. En 2024, la inversión se duplicó con el objetivo de adaptar la red a la nueva capacidad de generación.
Comparativamente, Italia ha mantenido una inversión mayor, con un promedio de 1 000 millones entre 2014 y 2018, que se incrementó a 1 700 millones entre 2019 y 2022. En 2023 y 2024, la inversión italiana alcanzó los 2 500 millones, y su plan estratégico proyecta una media de 3 000 millones anuales.
A pesar de los informes que enfatizan que España tiene una de las mejores redes eléctricas del mundo, la situación actual demuestra lo contrario. Un incidente el 28 de abril de 2022 reveló fallas críticas en el sistema eléctrico. Bruselas ha identificado debilidades que limitan la capacidad del sistema español para contribuir a la seguridad eléctrica europea, así como su capacidad para recibir apoyo externo en crisis.
Además, los datos recientes indican que más del 88% de los nudos de la red eléctrica presentan cero capacidad disponible, lo que refleja desafíos significativos en el acceso a la red para nuevos solicitantes. La situación pone de manifiesto la necesidad de mejoras urgentes para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico en España.

