Ingeniero naval en A Coruña revela presión extrema: “24 horas disponible”
La Capitanía Marítima de A Coruña, uno de los engranajes clave del sistema portuario español, está dirigida por el ingeniero naval Gonzalo Guillén, que desde 2020 ocupa el cargo de máximo responsable en la zona.
Lo que ocurre dentro de este organismo, situado en la torre de control del dique de abrigo, va mucho más allá de la gestión administrativa: implica decisiones críticas sobre seguridad marítima, tráfico de buques y emergencias en el mar, con una exigencia constante que obliga a su responsable a estar operativo las 24 horas del día.
Un cargo técnico con enorme responsabilidad estatal
Gonzalo Guillén, nacido en A Coruña en 1970, no es capitán de formación militar, sino ingeniero naval y licenciado en Derecho, una combinación poco habitual que refleja la complejidad técnica y legal del puesto.
Su trayectoria dentro de la administración comenzó hace dos décadas como inspector naval, ascendiendo progresivamente hasta convertirse en Capitán Marítimo, el máximo responsable de la zona bajo dependencia de la Dirección General de la Marina Mercante.
El propio Guillén reconoce que se trata de un trabajo en el que la actualización constante es obligatoria:
“Es un trabajo muy bonito, pero tenemos que manejar normativa nacional, internacional y autonómica. Cada día es distinto”.
Una estructura portuaria estratégica y bajo presión constante
El ámbito de actuación de la Capitanía Marítima de A Coruña abarca desde punta Carboeira hasta el río Sieira, entre Miño y Porto do Son, dividido en siete distritos operativos.
En esta zona confluyen actividades de alto impacto económico y riesgo operativo, como:
- Tráfico de mercancías peligrosas destinadas a la refinería
- Actividad pesquera con alta exposición a incidentes
- Movimiento constante de buques mercantes internacionales
Este contexto convierte a la Capitanía en una pieza clave de control estatal sobre el litoral gallego, donde cualquier fallo puede derivar en consecuencias graves para el medio ambiente o la seguridad.
“Estoy 24 horas disponible”: la realidad de la emergencia marítima
Uno de los aspectos más relevantes del cargo es su disponibilidad permanente. Según el propio Capitán Marítimo, la labor no termina al final de la jornada laboral:
“Estoy 24 horas disponible para cualquier cosa que pueda suponer un peligro para la navegación”.
Los avisos pueden llegar de múltiples vías: pesqueros, ciudadanos o sistemas de alerta como radiobalizas. La respuesta debe ser inmediata, ya que se trata de situaciones donde pueden estar implicadas vidas humanas o riesgos ambientales.
Desde una perspectiva de gestión pública, este nivel de exigencia pone sobre la mesa la alta dependencia del sistema portuario español de estructuras burocráticas altamente especializadas, donde una sola figura concentra decisiones críticas.
El caso del buque chino en 2024: un incidente de alto riesgo
Uno de los episodios más destacados recientes ocurrió en diciembre de 2024, cuando el carguero ‘Shang De Wu Yi Shan’, de bandera china, perdió dos grúas pórtico mientras navegaba frente a las costas gallegas.
La situación obligó a activar protocolos de seguridad que permitieron al buque:
- Fondear en la ría de Ares
- Acceder posteriormente al Puerto Exterior de Langosteira
- Retomar la navegación tras la retirada de restos de las grúas
El propio Guillén reconoció la complejidad del caso, que se extendió durante meses de coordinación técnica y administrativa.
Un sistema clave para el comercio, pero altamente burocratizado
La Capitanía Marítima, según la normativa española, actúa como autoridad civil responsable de:
- Autorizar o prohibir entrada y salida de buques
- Inspección de embarcaciones civiles
- Seguridad marítima y salvamento
- Lucha contra la contaminación marina
Sin embargo, el propio modelo refleja una realidad habitual en la administración española: una estructura altamente centralizada y burocrática, donde la eficiencia depende en gran medida de perfiles técnicos muy concretos como el de Guillén.
En un puerto estratégico como el de A Coruña, esta concentración de responsabilidad plantea un debate recurrente: ¿hasta qué punto el sistema depende de decisiones individuales en situaciones críticas?
Conclusión: un cargo invisible con poder decisivo en el mar
La figura del Capitán Marítimo representa uno de los pilares menos visibles pero más determinantes del sistema portuario español. En el caso de A Coruña, Gonzalo Guillén encarna un puesto donde la técnica, la ley y la emergencia se combinan de forma permanente.
Mientras los ciudadanos pasean junto a la torre de control del puerto, en su interior se toman decisiones que afectan directamente a la seguridad marítima, el comercio internacional y la protección del litoral gallego.

