Un estrecho patio de luces en el barrio de Monte Alto esconde una de las reliquias industriales más insólitas de Galicia. La estructura, vinculada al desastre del petrolero Urquiola de 1976, continúa funcionando hoy como salida de humos de un histórico restaurante coruñés.
Lo que parecía un simple tubo metálico oxidado terminó convirtiéndose en una pieza de memoria histórica gallega. En pleno corazón de A Coruña, oculto entre paredes y ventanas de un edificio residencial de cinco plantas, sobrevive uno de los restos más sorprendentes del petrolero Urquiola, protagonista de una de las mayores tragedias marítimas de la historia reciente de España.
La increíble segunda vida de la chimenea del Urquiola
La historia se remonta a 1976, año en que el petrolero Urquiola encalló en el banco de As Yacentes, frente a la costa coruñesa. El accidente derivó en una brutal explosión y un incendio que dejó imágenes imborrables en Galicia y provocó una grave catástrofe medioambiental.
Sin embargo, entre los restos del buque hubo una pieza que resistió el fuego, las explosiones y el paso del tiempo: su gigantesca chimenea de hierro fundido.
Hoy, medio siglo después, esa misma estructura continúa expulsando humo en el número 93 de la calle de la Torre, donde se encuentra el histórico restaurante La Cabaña del Cazador, inaugurado en 1972.
Un restaurante convirtió un resto del petrolero en salida de humos
Según relatan vecinos del inmueble y antiguos testimonios del barrio, un hostelero adquirió la chimenea poco después del desguace del barco. La compró presuntamente a un chatarrero que había recuperado partes del petrolero tras el siniestro.
La elección no fue casual. La estructura estaba fabricada en hierro fundido de enorme resistencia, diseñada para soportar temperaturas extremas y condiciones marítimas brutales. Precisamente por eso, el empresario decidió reutilizarla como salida de humos para su negocio.
La operación fue tan singular como arriesgada. La chimenea habría sido trasladada en módulos de aproximadamente dos metros y posteriormente ensamblada mediante soldaduras dentro del edificio.
Lo más sorprendente es que el inmueble se construyó literalmente alrededor de la chimenea, dejando la estructura instalada en medio de un patio interior de apenas nueve metros cuadrados.
Medio siglo funcionando “como el primer día”
Los actuales propietarios del restaurante reconocen que desconocen gran parte de la historia original porque el hostelero que realizó la instalación ya falleció hace años. Pero sí confirman un dato llamativo: la chimenea nunca ha dado problemas técnicos.
Ni fugas, ni averías, ni grandes reparaciones.
Los vecinos del edificio aseguran que el conducto continúa funcionando “como el primer día” y algunos incluso recuerdan que el calor que desprende ayuda a secar la ropa más rápido durante el invierno gallego.
En una época marcada por materiales de usar y tirar y reformas constantes, la resistencia de esta estructura industrial alimenta inevitablemente el debate sobre la calidad de las construcciones de hace décadas frente a muchos materiales actuales.
Vecinos divididos: ¿es realmente la chimenea del Urquiola?
Aunque la mayoría de residentes están convencidos de que se trata de la auténtica chimenea del petrolero, no todos comparten esa certeza.
Un vecino veterano del edificio, que lleva décadas viviendo a escasos metros de la estructura, duda de la versión oficial transmitida oralmente en el barrio. Considera difícil creer que una pieza que soportó una explosión y un incendio de semejante magnitud pudiera reutilizarse con total normalidad.
Aun así, la teoría dominante entre los residentes mantiene viva la leyenda urbana: conviven pared con pared con un fragmento superviviente del Urquiola.
El desastre del Urquiola: una herida aún presente en Galicia
El hundimiento del Urquiola marcó un antes y un después en la historia marítima gallega. El petrolero sufrió el accidente cuando maniobraba para entrar en el puerto de A Coruña cargado de crudo.
La posterior explosión provocó un enorme incendio visible desde kilómetros y dejó graves consecuencias medioambientales y económicas para la costa gallega.
Décadas después, el episodio sigue siendo recordado como uno de los grandes símbolos de los riesgos marítimos y de la fragilidad de las infraestructuras portuarias de la época.
Precisamente por eso, el hallazgo y conservación accidental de esta chimenea añade un componente casi simbólico: un vestigio de una tragedia nacional sigue activo en pleno centro urbano de A Coruña.
Una reliquia industrial escondida en Monte Alto
Mientras muchas piezas históricas desaparecen entre burocracia, abandono o desinterés institucional, esta estructura continúa en funcionamiento diario sin placas conmemorativas, sin protección patrimonial y prácticamente oculta para la mayoría de coruñeses.
El caso también pone sobre la mesa una cuestión incómoda: ¿cómo es posible que una pieza ligada a una tragedia histórica sobreviva gracias a la iniciativa privada y no por conservación pública?
La chimenea del Urquiola se ha convertido así en una curiosidad urbana, una reliquia industrial y un símbolo silencioso de la memoria marítima gallega.
¿Estamos ante una simple anécdota arquitectónica o ante una pieza histórica que Galicia debería preservar oficialmente antes de que desaparezca para siempre?

