Lo que está ocurriendo con una de las parejas más reconocibles del circuito femenino empieza a generar inquietud real. Alejandra Salazar y Alejandra Alonso, conocidas como “las Alejandras”, han vuelto a tropezar en el Newgiza Premier Padel P2 2026, confirmando una tendencia preocupante.
En una jornada donde las favoritas debían imponer su jerarquía, ellas fueron las únicas del top 8 que no cumplieron. Y no fue por detalles: cayeron con claridad y sin capacidad de reacción.
Las únicas del top 8 que fallan… y de qué manera
El dato es demoledor: todas las grandes parejas avanzaron a cuartos de final excepto Salazar y Alonso.
Su derrota ante Bea Caldera y Carmen Goenaga (2-6, 3-6) no solo confirma su eliminación, sino que evidencia un problema más profundo:
- Falta de regularidad
- Desconexión en momentos clave
- Y ausencia de evolución desde que iniciaron su proyecto juntas
Mientras el resto del circuito avanza, ellas parecen estancadas.
Caldera y Goenaga: juventud que aprieta al top
El mérito de Bea Caldera y Carmen Goenaga es incuestionable. Las jóvenes jugadoras firmaron un partido serio, dominando desde el inicio y castigando cada debilidad de sus rivales.
Su crecimiento es evidente y ya no sorprende:
- Juego agresivo
- Buena lectura táctica
- Y capacidad para competir sin complejos ante parejas consolidadas
Este triunfo refuerza una tendencia clara en el pádel femenino: las nuevas generaciones están reduciendo la distancia con la élite.
Salazar y Alonso: un proyecto que no arranca
La derrota en Egipto no es un caso aislado. En lo que va de temporada, Salazar y Alonso no han logrado superar los cuartos de final, un dato alarmante para una pareja con aspiraciones de título.
Las sensaciones que dejan son preocupantes:
- Dificultad para cerrar partidos
- Falta de automatismos en pista
- Y una irregularidad constante
A estas alturas del calendario, las excusas empiezan a agotarse.
Bea González y Paula Josemaría sufren… pero responden
En contraste, la pareja nº2, Bea González y Paula Josemaría, sí logró cumplir, aunque con muchas dificultades.
Su victoria ante Aranza Osoro y Victoria Iglesias (7-5, 5-7, 6-2) se alargó cerca de tres horas, en un duelo de máxima exigencia.
El partido mostró dos caras:
- Dudas en los primeros sets
- Pero reacción contundente en el tercero
Finalmente, el ranking y la experiencia marcaron la diferencia en el tramo decisivo.
Las favoritas imponen su ley sin contemplaciones
Más allá del tropiezo de las “Alejandras”, el resto de favoritas no dio margen a la sorpresa:
- Delfi Brea y Gemma Triay: contundente 6-0, 6-1
- Marta Ortega y Martina Calvo: sólido 6-3, 6-2
- Claudia Fernández y Sofia Araújo: firme 6-3, 6-3
También avanzaron con autoridad:
- Marina Guinart y Vero Virseda (6-2, 6-4)
- Ari Sánchez y Andrea Ustero (6-1, 6-2)
- Claudia Jensen y Tamara Icardo (6-0, 6-3)
La conclusión es clara: el top femenino mantiene su nivel… salvo excepciones muy concretas.
Un circuito cada vez más exigente
El pádel femenino vive un momento de crecimiento acelerado. Cada torneo deja menos margen para errores y la competitividad se dispara.
Esto implica que:
- Las parejas deben rendir desde el primer partido
- No hay rivales “asequibles”
- Y cualquier bajón se paga con eliminaciones tempranas
En este contexto, lo ocurrido con Salazar y Alonso no es solo una derrota: es una señal de alarma.
¿Cambio de ciclo o crisis puntual?
La gran incógnita ahora es si estamos ante un simple bache o ante algo más estructural.
Porque cuando una pareja del top 8:
- Encadena malos resultados
- No encuentra soluciones en pista
- Y empieza a ser superada por duplas emergentes
La duda es inevitable:
¿Estamos ante el inicio del declive de un proyecto que prometía mucho más?
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