La huelga de médicos en Galicia se intensifica con acusaciones directas al Gobierno y a la Xunta. Los profesionales denuncian precariedad estructural, exigen un estatuto propio y alertan del impacto en miles de pacientes tras semanas de paro en atención primaria.
Protestas en aumento: “Nos quieren cansados y callados”
La tensión en la sanidad pública gallega sigue escalando. Este miércoles, médicos del Hospital Universitario de A Coruña (Chuac) volvieron a concentrarse a las puertas del centro, en el marco de una doble protesta sindical impulsada por O’Mega.
Los facultativos no solo respaldan la huelga contra el estatuto marco estatal, sino que también mantienen un paro indefinido en atención primaria que ya suma dos semanas. Según el sindicato, esta situación ha provocado la cancelación de más de 60 000 consultas en centros de salud de Galicia, un dato que refleja la magnitud del conflicto.
Las consignas han sido claras y contundentes:
“Médico cansado, paciente maltratado”,
“Nuestra esclavitud perjudica tu salud”.
Los profesionales denuncian una estrategia institucional de desgaste: “Nos quieren cansados, nos quieren callados”, repiten.
Guerra de cifras: seguimiento dispar de la huelga
Uno de los puntos más polémicos es el seguimiento real del paro. Mientras la Consellería de Sanidade rebaja el impacto —con cifras del 24,8 % en el Chuac y apenas un 3,48 % en atención primaria en el área de A Coruña—, los convocantes aseguran que la participación supera el 80 %, en línea con movilizaciones anteriores.
Esta disparidad no es menor: refleja una batalla política y mediática sobre la legitimidad de las protestas y su impacto real en el sistema sanitario.
El trasfondo: rechazo al modelo del Ministerio
El núcleo del conflicto apunta directamente al Ministerio de Sanidad, al que los médicos acusan de intentar “igualar por abajo” sus condiciones laborales. Según denuncian, el actual modelo ignora las particularidades del ejercicio médico, equiparándolo con otros colectivos sin atender su carga de responsabilidad, horarios y exigencias.
Entre sus principales reivindicaciones destacan:
- Creación de un estatuto propio para médicos, independiente del marco general.
- Mesas de negociación específicas, tanto autonómicas como estatales.
- Limitación de la jornada laboral semanal.
- Mejor retribución de las horas extra, por encima de la ordinaria.
- Reconocimiento de las guardias para la jubilación.
- Fin de la movilidad forzosa.
- Regulación estricta de descansos y guardias.
- Posibilidad de jubilación anticipada sin penalización, atendiendo a la penosidad del trabajo.
Impacto directo en los pacientes
Mientras el pulso político continúa, los pacientes ya sufren las consecuencias. Las decenas de miles de consultas canceladas evidencian un sistema tensionado al límite.
El conflicto pone sobre la mesa una cuestión incómoda: ¿puede sostenerse la sanidad pública con profesionales que denuncian agotamiento crónico y condiciones precarias?
Xunta bajo presión: negociación o cronificación del conflicto
Los médicos exigen a la Xunta que abandone la pasividad y se siente a negociar para poner fin al paro. Sin avances claros, el riesgo es evidente: una cronificación del conflicto sanitario que podría extenderse y agravarse en las próximas semanas.
En un contexto de creciente malestar, la falta de soluciones alimenta la percepción de desconexión entre la clase política y los profesionales sanitarios.
La crisis sanitaria gallega ya no es solo un problema laboral: es un síntoma de un modelo en tensión. La pregunta es inevitable:
¿estamos ante una defensa legítima de derechos profesionales o ante el colapso silencioso de la sanidad pública?
