Equipamiento deportivo: riesgos para la salud
El hábito de hacer deporte es ampliamente reconocido por sus beneficios para la salud. No obstante, el equipamiento empleado durante la práctica deportiva puede resultar contraproducente. Diversos estudios han revelado que una parte significativa del material deportivo más comercializado no solo carece de propiedades protectoras, sino que puede ocasionar daños progresivos al organismo.
Entre los productos en cuestión se encuentran las prendas deportivas, que comúnmente están elaboradas con materiales como el poliéster, nailon o elastano, derivados del petróleo. Estos materiales ofrecen ligereza y elasticidad, pero durante cada lavado, liberan un significativo número de microfibras al agua. Según un estudio publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, se detectó más de 700 000 partículas en una sola colada de seis kilos de ropa sintética.
El peligro aumenta cuando la ropa está en contacto directo con el cuerpo, ya que el calor, el sudor y la fricción pueden facilitar la penetración de estas micropartículas a través de glándulas sudoríparas y folículos pilosos. Investigaciones con modelos de piel humana han estimado que hasta un 8% de ciertos compuestos químicos adheridos a estas partículas puede ser absorbido por la piel en condiciones de humedad.
Adicionalmente, muchas prendas deportivas contienen PFAS, conocidas como «químicos eternos» por su resistencia a la degradación medioambiental. Estos compuestos se añaden a los tejidos para proporcionar resistencia al agua y a las manchas, pero su acumulación en el organismo está relacionada con alteraciones hormonales y un incremento en el riesgo de enfermedades graves.
Por otro lado, las zapatillas deportivas también presentan problemas. Tradicionalmente, el diseño se ha basado en la anatomía del pie masculino, sin considerar las diferencias biomecánicas de las mujeres. Esta práctica ha resultado en un calzado inadecuado que puede provocar lesiones como la fascitis plantar o el dolor crónico en rodillas y caderas, confirmadas en estudios publicados en el British Journal of Sports Medicine.
En cuanto a la sujeción deportiva, se estima que entre el 70% y el 100% de las mujeres usan tallas incorrectas de sujetadores. Utilizar un sujetador bien ajustado puede reducir significativamente los síntomas musculoesqueléticos durante el ejercicio, según investigaciones de Breast Research Australia.
Finalmente, las botellas de plástico reutilizables, comúnmente utilizadas durante la actividad física, están asociadas a riesgos. Un estudio de 2024 en la revista PNAS encontró una media de 240 000 partículas de micro y nanoplásticos por litro de agua en el agua embotellada, cifra que aumenta con el uso y la temperatura. Las nanopartículas pueden ingresar al torrente sanguíneo, lo que plantea preocupaciones sobre su seguridad.

