Quince años después de prometer una estructura estatal sólida para afrontar emergencias sanitarias, España continúa sin una Agencia Estatal de Salud Pública plenamente operativa. Mientras nuevas alertas como el hantavirus vuelven a poner a prueba al sistema, expertos denuncian improvisación política, falta de coordinación y una preocupante ausencia de liderazgo técnico.
La pandemia del Covid dejó una lección clara que el Gobierno parece no haber aprendido. Seis años después del colapso sanitario que paralizó España y evidenció las enormes grietas del sistema autonómico, la esperada Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) sigue sin funcionar de manera efectiva. Y todo ello pese a que la ley que la regula fue aprobada finalmente en julio de 2025 tras meses de bloqueos parlamentarios y enfrentamientos políticos.
Una agencia aprobada… pero todavía paralizada
La Ley 7/2025 dio luz verde a la creación de este organismo autónomo adscrito al Ministerio de Sanidad. Su objetivo era claro: coordinar respuestas ante amenazas sanitarias, centralizar información epidemiológica y evitar el caos competencial vivido durante el Covid.
Sin embargo, la realidad es otra. La agencia todavía no tiene sede definitiva, no dispone de órganos de gobierno plenamente constituidos y continúa atrapada en trámites administrativos mientras nuevas crisis sanitarias aparecen en el horizonte.
La reciente preocupación generada por los casos de hantavirus ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cómo puede España afrontar emergencias sanitarias sin un organismo técnico independiente y operativo?
Expertos denuncian “ruido político” y falta de confianza
Desde la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) advierten de que la ausencia de la AESAP está agravando la desconfianza ciudadana y fomentando el enfrentamiento político en cada crisis sanitaria.
El presidente saliente de la entidad, Eduardo Satué, fue contundente al asegurar que la agencia serviría para “acabar con el ruido y dar la confianza que falta”.
Según Satué, el problema no es únicamente económico. La verdadera carencia está en la cogobernanza sanitaria, es decir, en la incapacidad del Estado y las comunidades autónomas para actuar de forma coordinada y coherente.
“No podemos permitir más vaivenes y desencuentros porque la salud pública necesita confianza social”, sostienen desde SESPAS.
La crítica no es menor. Durante la pandemia, las contradicciones entre autonomías, cambios constantes de criterios y decisiones políticas improvisadas provocaron un profundo desgaste institucional que todavía hoy sigue pasando factura.
España invierte menos que Europa en salud pública
Otro de los aspectos más preocupantes señalados por los expertos es la escasa inversión estructural en salud pública.
Según los especialistas, España continúa destinando a este ámbito aproximadamente la mitad de la media de la eurozona, una cifra que desmonta el discurso triunfalista del Gobierno sobre el supuesto fortalecimiento sanitario tras el Covid.
El aumento del gasto entre 2020 y 2023 estuvo ligado principalmente a la compra masiva de vacunas y medidas excepcionales derivadas de la pandemia, pero no se tradujo en una mejora real de infraestructuras ni de personal técnico especializado.
Los expertos reclaman:
- Más personal sanitario especializado
- Infraestructuras permanentes
- Capacidad técnica independiente
- Coordinación nacional efectiva
- Respuesta rápida ante crisis epidemiológicas
La política vuelve a bloquear la estructura sanitaria
El retraso en la puesta en marcha de la AESAP también evidencia las profundas divisiones políticas existentes en España.
La norma sufrió inicialmente el rechazo de PP, Vox y Junts, lo que obligó al Ministerio de Sanidad a reiniciar la tramitación parlamentaria en marzo de 2025. Finalmente, la ley fue aprobada cuatro meses después, aunque el organismo continúa sin arrancar plenamente.
Ahora el principal bloqueo está en la elección de la sede definitiva.
Ocho ciudades compiten por albergar la agencia
Actualmente existen ocho candidaturas para convertirse en sede oficial de la AESAP:
- Toledo
- Granada
- Zaragoza
- Murcia
- Barcelona
- León
- Oviedo
- Lugo
La decisión debía haberse tomado hace meses, pero el Ministerio de Política Territorial retrasó el proceso hasta el próximo 18 de agosto, alegando la complejidad técnica de las propuestas y las obras necesarias en varias de las ciudades aspirantes.
Mientras tanto, el Ministerio de Sanidad asegura que la agencia podrá funcionar “provisionalmente” desde dependencias ministeriales en Madrid, aunque lo cierto es que España sigue sin contar con un verdadero mando técnico independiente para afrontar futuras emergencias sanitarias.
“Las autonomías no invierten porque no da votos”
El exdirector general de Salud Pública, Ildefonso Hernández, lanzó una de las críticas más duras al modelo actual.
Según denunció, muchas comunidades autónomas no priorizan la salud pública porque “el trabajo en la sombra no renta electoralmente”.
La afirmación refleja una realidad incómoda: la prevención sanitaria rara vez genera titulares o beneficios políticos inmediatos, pese a ser fundamental para evitar futuras crisis.
Para Hernández, disponer de un organismo independiente permitiría reducir el uso partidista de las emergencias sanitarias y blindar las decisiones técnicas frente a los intereses políticos.
El espejo europeo que deja en evidencia a España
Mientras países europeos reforzaron rápidamente sus agencias nacionales tras el Covid, España sigue atrapada entre burocracia, luchas territoriales y cálculos partidistas.
Modelos como el alemán o el francés cuentan con organismos técnicos consolidados capaces de emitir directrices con autoridad científica y coordinación nacional efectiva.
En cambio, en España continúa predominando un sistema fragmentado donde cada autonomía mantiene criterios propios y donde el Gobierno central todavía carece de una estructura sólida capaz de liderar situaciones críticas sin improvisación.
La gran pregunta: ¿se aprendió realmente algo tras el Covid?
La pandemia dejó miles de muertos, restricciones históricas y un enorme coste económico y social. Sin embargo, seis años después, la sensación entre numerosos expertos es que las reformas estructurales prometidas nunca llegaron realmente.
La Agencia Estatal de Salud Pública debía simbolizar el aprendizaje institucional tras el mayor colapso sanitario de la historia reciente de España. Hoy, sin embargo, sigue siendo un proyecto atrapado entre despachos, vetos políticos y retrasos administrativos.
Y mientras tanto, la próxima crisis sanitaria no espera.

