PP y Vox cuestionan la política del Gobierno hacia Rabat en una tensa sesión de control marcada por la crisis de Ceuta. Sánchez rechaza cualquier dependencia de Marruecos y responde a Abascal con un duro choque dialéctico.
La crisis de Ceuta y las relaciones con Marruecos han protagonizado el primer gran enfrentamiento parlamentario del nuevo curso político. Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal han acusado este miércoles a Pedro Sánchez de mantener una posición condicionada frente a Rabat, mientras el presidente del Gobierno ha rechazado tajantemente esas acusaciones.
El momento más áspero llegó durante el enfrentamiento entre Sánchez y el líder de Vox. Después de las críticas de Abascal, el jefe del Ejecutivo respondió: «A diferencia de usted, yo seré un perro, pero no tengo amo».
La sesión de control llega con la situación de Ceuta todavía en el centro del debate político y con PP y Vox aumentando la presión sobre Moncloa por su gestión de la relación con Marruecos.
Feijóo cuestiona la independencia de Sánchez ante Rabat
El presidente del PP volvió a poner el foco en la política exterior española y cuestionó la capacidad del Gobierno para actuar con independencia frente a Marruecos.
La oposición lleva tiempo reclamando explicaciones sobre las relaciones entre Madrid y Rabat y, especialmente, sobre las decisiones adoptadas por Sánchez desde el giro español respecto al Sáhara Occidental.
La crisis migratoria de Ceuta ha vuelto a alimentar esa ofensiva política.
El PP endureció este miércoles su discurso y varios de sus diputados responsabilizaron al Ejecutivo de las consecuencias políticas de la situación en la ciudad autónoma. Algunas intervenciones utilizaron el término «invasión», una caracterización política de la oposición que no constituye por sí misma una calificación jurídica de los hechos.
Abascal eleva el choque con Sánchez
Santiago Abascal siguió una línea todavía más dura.
El líder de Vox cuestionó directamente la autonomía política de Sánchez frente a Marruecos, lo que terminó provocando la contundente respuesta del presidente.
Sánchez negó tener ningún «amo» y trató de devolver la acusación contra Abascal.
El intercambio evidencia que Marruecos y la inmigración volverán a ocupar una posición central en la batalla política española, especialmente si la legislatura entra definitivamente en dinámica preelectoral.
Ceuta vuelve a enfrentar al Gobierno con PP y Vox
La situación de Ceuta se ha convertido en el principal argumento de PP y Vox para cuestionar la estrategia de Moncloa hacia Marruecos.
La oposición exige una respuesta más contundente ante la presión migratoria y reclama garantías sobre la seguridad de la frontera española. El Gobierno, por su parte, defiende la gestión realizada y rechaza las acusaciones de subordinación frente a Rabat.
Las diferencias van mucho más allá de la política migratoria.
El debate afecta a la relación estratégica con Marruecos, el control fronterizo, la cooperación policial, la posición española sobre el Sáhara y la protección de Ceuta y Melilla.
Sánchez y Feijóo ya miran hacia las próximas elecciones
La sesión tuvo además un marcado componente electoral.
Sánchez aprovechó su enfrentamiento con Feijóo para asegurar que su proyecto político continuará y llegó a pronosticar que el PSOE volverá a imponerse electoralmente: «Volveremos a ganar en las urnas».
El PP intenta precisamente construir el relato contrario: presentar al Ejecutivo como un Gobierno debilitado y cuestionar su gestión de una crisis que afecta directamente a una de las fronteras exteriores de España y de la Unión Europea.
El enfrentamiento de este miércoles confirma que Ceuta y Marruecos se han convertido en dos de los asuntos más explosivos del nuevo curso político.
Feijóo y Abascal pretenden obligar a Sánchez a explicar hasta dónde llega su relación con Rabat. El presidente responde negando cualquier dependencia y llevando el choque al terreno político.
Con las elecciones generales todavía sin fecha, la batalla por Ceuta, Marruecos y la política migratoria ya ha entrado de lleno en la precampaña.

