Una nueva fiebre del oro comienza a tomar forma en los mercados financieros internacionales y tiene como epicentro a Venezuela. Tras la captura de Nicolás Maduro y la intervención directa de Estados Unidos, los grandes inversores especializados en situaciones de alto riesgo y alto retorno han empezado a moverse con rapidez para identificar oportunidades en un país que durante años permaneció aislado por sanciones y restricciones financieras.
Los llamados cazadores de gangas —fondos de cobertura y gestores especializados en activos en dificultades— consideran que el cambio de escenario geopolítico puede convertir a Venezuela en una de las mayores oportunidades de inversión de las últimas décadas. Así lo reflejan fuentes citadas por Bloomberg, que describen un aumento súbito de contactos, viajes exploratorios y análisis de activos en el país caribeño.
Fondos internacionales ya se posicionan
Uno de los nombres más activos es el del gestor australiano Ben Cleary, socio de Tribeca Investment Partners, que ya ha anunciado el envío de equipos a Caracas para reunirse con posibles socios locales e inspeccionar activos estratégicos. Cleary considera que, si el plan impulsado por la Administración de Donald Trump se consolida y Venezuela se abre de nuevo al capital extranjero, podría destinar hasta un 10% del capital de su fondo a inversiones en el país.
“Es una fiebre del oro masiva”, resumía el inversor, asegurando que bancos y firmas internacionales están enviando emisarios para evaluar oportunidades más allá del petróleo.
Mucho más que crudo
Aunque el foco inicial suele ponerse en las mayores reservas de petróleo del mundo, los inversores apuntan a un abanico mucho más amplio. Entre las opciones destacan la compra de acciones de empresas locales que podrían beneficiarse de la reactivación económica, la concesión de crédito privado y, especialmente, el mercado de bonos y deuda impagada.
Varios fondos ya se han beneficiado del repunte de los precios de la deuda venezolana ante la expectativa de una futura reestructuración. Firmas como Canaima Capital Management o Frontier Road ven un fuerte potencial en los bonos soberanos y en reclamaciones arbitrales pendientes desde las expropiaciones de la era de Hugo Chávez.
Deuda, arbitrajes y reclamaciones millonarias
Los expertos estiman que existen en torno a 30.000 millones de dólares en reclamaciones pendientes contra el Estado venezolano y su petrolera estatal PDVSA, muchas de ellas vinculadas a fallos arbitrales internacionales. Parte de esta deuda fue adquirida con fuertes descuentos por fondos especializados que ahora apuestan a que un cambio político y la normalización financiera permitan su cobro.
“La gran apuesta es que Venezuela vuelva al sistema financiero occidental”, señalan desde el sector, lo que abriría la puerta a una reestructuración de la deuda soberana y a un proceso de reconstrucción económica a gran escala.
Oportunidad y riesgo
Pese al entusiasmo, la incertidumbre sigue siendo elevada. La seguridad jurídica, el control efectivo de los activos y la evolución política del país son incógnitas clave. Sin embargo, para estos inversores el riesgo forma parte del atractivo: cuanto mayor es la duda, mayor puede ser la rentabilidad.
Como resume uno de los gestores citados, cuando el escenario se aclare del todo y entren los grandes fondos institucionales, “el tren ya habrá partido”. Por eso, en esta nueva fiebre del oro financiera, los cazadores de gangas se mueven rápido… y nunca duermen.

