El hospital subterráneo Rambam Haifa se ha convertido nuevamente en uno de los lugares más seguros de Israel ante el recrudecimiento del conflicto regional en Oriente Medio. Ubicado bajo el centro médico Rambam en la ciudad de Haifa, este complejo sanitario subterráneo ha sido activado tras el inicio de los recientes enfrentamientos entre Israel, Estados Unidos e Irán.
Con más de 60.000 metros cuadrados de superficie y capacidad para atender hasta 8.000 pacientes, el hospital subterráneo Rambam Haifa está diseñado para seguir funcionando incluso en pleno ataque con misiles. Sus instalaciones ocupan tres plantas bajo tierra que en tiempos de paz sirven como aparcamiento, pero que pueden transformarse rápidamente en un hospital completamente operativo.
En cuestión de horas, el personal sanitario logró trasladar a los pacientes y poner en marcha todos los servicios médicos bajo tierra. Según el portavoz del hospital, Nathaniel Ayzik, el proceso completo se realizó en aproximadamente diez horas.
Nacimientos y tratamientos en el hospital subterráneo Rambam Haifa
A pesar del contexto de guerra, la actividad médica continúa con relativa normalidad dentro del hospital subterráneo Rambam Haifa. De hecho, más de 60 bebés han nacido ya en estas instalaciones subterráneas desde el inicio del conflicto.
Uno de esos nacimientos fue el del hijo de Nadav, un padre primerizo que asegura sentirse seguro en el recinto. “Es el lugar más seguro de todo Israel donde podemos estar”, afirmó tras el nacimiento de su bebé.
El complejo dispone de 2.000 camas hospitalarias, quirófanos, unidades de oxígeno, un área de maternidad y un centro de diálisis, lo que permite mantener prácticamente todos los servicios médicos necesarios.
Los profesionales sanitarios explican que, aunque trabajar bajo tierra no es la situación ideal, sí garantiza la seguridad tanto de pacientes como de médicos durante los ataques.
Hospital subterráneo Rambam Haifa: activado tras el inicio de la guerra regional
La decisión de activar el hospital subterráneo Rambam Haifa se produjo inmediatamente después del inicio de los ataques que marcaron la escalada del conflicto regional el pasado 28 de febrero.
Tras los bombardeos iniciales y la respuesta militar iraní, la dirección del hospital ordenó evacuar el aparcamiento y comenzar el traslado del equipamiento médico y los pacientes al subsuelo.
La operación se llevó a cabo siguiendo un protocolo de emergencia diseñado específicamente para situaciones de guerra o crisis sanitarias. Este plan permite convertir el aparcamiento subterráneo en un hospital completo en menos de 72 horas.
Sin embargo, ante la escalada de tensión previa al conflicto, el personal sanitario ya había adelantado parte del trabajo, lo que permitió que el hospital subterráneo Rambam Haifa estuviera listo en apenas unas horas.
Preparado para misiles, guerra química o biológica
El diseño del hospital subterráneo Rambam Haifa responde a las lecciones aprendidas durante los conflictos que Israel ha vivido en las últimas décadas.
La idea surgió después de la Segunda Guerra del Líbano en 2006, cuando decenas de misiles lanzados por Hizbulá impactaron cerca del hospital. Aunque no hubo víctimas, el incidente evidenció la vulnerabilidad de los pacientes hospitalizados.
A partir de entonces, el gobierno israelí invirtió unos 140 millones de dólares para construir un sistema hospitalario subterráneo capaz de resistir ataques con misiles, así como posibles amenazas químicas o biológicas.
El complejo cuenta con sistemas avanzados de ventilación, purificación de aire y reservas de agua, electricidad y alimentos que permiten mantenerlo operativo durante varias semanas incluso en condiciones de guerra.
Un hospital autosuficiente en plena guerra
En la actualidad, el hospital subterráneo Rambam Haifa alberga cerca de 900 pacientes, incluidos más de un centenar trasladados desde otros centros médicos del norte de Israel que no cuentan con refugios seguros.
El hospital dispone también de helipuerto para evacuaciones de emergencia, salas de mando y sistemas de monitorización que permiten coordinar la atención sanitaria durante crisis de gran escala.
Además, el centro funciona como uno de los principales nodos de gestión de emergencias de la ciudad de Haifa, con comunicación directa con las autoridades militares y civiles.
Según el personal médico, el ambiente dentro del hospital subterráneo Rambam Haifa es sorprendentemente tranquilo. Aunque en la superficie suenan con frecuencia las sirenas que alertan de ataques, bajo tierra apenas se perciben.
Vida cotidiana bajo tierra
A pesar de la tensión exterior, la vida continúa dentro del hospital subterráneo Rambam Haifa con una relativa normalidad.
Entre las instalaciones más llamativas se encuentra una gran guardería donde decenas de niños, muchos de ellos hijos del personal sanitario, pasan el día jugando mientras sus padres trabajan atendiendo a pacientes.
La ausencia de ventanas y las grandes columnas que antes marcaban las plazas de aparcamiento son prácticamente los únicos elementos que recuerdan que el hospital está bajo tierra.
Para los médicos y enfermeros, el objetivo principal es garantizar la seguridad de los pacientes sin interrumpir su tratamiento.
“Dónde vamos a estar mejor que aquí”, explica una ginecóloga del hospital. “Tres plantas bajo el suelo significan que ningún misil puede alcanzarnos”.
En medio de uno de los conflictos más tensos de la región en los últimos años, el hospital subterráneo Rambam Haifa se ha convertido así en un símbolo de resiliencia médica y de preparación frente a la guerra.

