Las “misteiras” de A Coruña y la huelga de 1901: el origen de un conflicto obrero marcado por el anarquismo y la violencia social
Lo que comenzó como una protesta laboral en una fábrica de cerillas terminó derivando en uno de los episodios más convulsos del movimiento obrero en Galicia. Más de un siglo después, la historia de las conocidas como “misteiras” de A Coruña vuelve a ponerse sobre la mesa con motivo de su 125 aniversario, en medio de homenajes que reavivan el debate sobre el papel del sindicalismo radical en la España de principios del siglo XX.
Una huelga pionera en un contexto de tensión social extrema
En la primavera de 1901, las trabajadoras de la fábrica de cerillas situada en la actual plaza Monforte (entonces calle Castiñeiras de Abaixo) protagonizaron una huelga que se extendería durante aproximadamente un mes.
La mayoría eran mujeres que realizaban trabajos especialmente duros y peligrosos, manipulando productos químicos sin protección laboral alguna, en un entorno donde los incendios eran frecuentes. Las reivindicaciones incluían:
- Reincorporación de trabajadoras despedidas
- Mejora de salarios
- Condiciones laborales más seguras
- Reconocimiento de derechos básicos inexistentes en la época
Este conflicto es recordado por algunos historiadores como una de las primeras huelgas generales en Galicia y un precedente de movilización obrera femenina en España.
El papel del sindicalismo y la influencia anarquista
El contexto no puede entenderse sin la fuerte presencia de organizaciones obreras de corte anarquista, que dominaban buena parte del tejido sindical en A Coruña.
Durante la huelga, las trabajadoras llegaron incluso a impedir la entrada de mercancías procedentes de otras fábricas, utilizando el ferrocarril como punto de bloqueo. Una estrategia que, según los historiadores, marcó un nivel de organización inusual para la época.
Sin embargo, este tipo de acciones también generó una fuerte respuesta institucional, en un clima donde el orden público estaba seriamente comprometido.
El “mayo obrero de 1901”: violencia y estado de guerra
La huelga de las cerilleras fue el prólogo de una escalada de protestas conocida como el “mayo obrero sangriento de 1901”.
- Participaron diversas asociaciones obreras coruñesas
- Se reclamaban mejoras salariales generalizadas
- La situación derivó en enfrentamientos graves
- Se registraron ocho fallecidos durante las protestas
Ante el aumento de la tensión, las autoridades declararon el estado de guerra, autorizando la intervención del Ejército para restaurar el orden en la ciudad.
Este episodio refleja la fractura social de la época y la dificultad del Estado para contener movimientos obreros cada vez más radicalizados.
Homenajes actuales y lectura política del pasado
En el 125 aniversario de estos hechos, diferentes colectivos sociales y sindicales han rendido homenaje a las “misteiras”, reivindicando su papel como precursoras de la lucha laboral.
Desde el Ateneo Aurora, su representante Francisco Ascón defendió que:
“No es solo memoria, es reivindicar la vigencia de la lucha obrera para construir un mundo nuevo”
Una visión que contrasta con interpretaciones más críticas, que subrayan cómo estos movimientos también estuvieron vinculados a corrientes revolucionarias que contribuyeron a la inestabilidad social de la época.
Un legado entre la memoria histórica y el debate ideológico
El caso de las cerilleras de A Coruña se ha convertido en un símbolo con doble lectura:
- Por un lado, la reivindicación de los derechos laborales y el papel de la mujer trabajadora
- Por otro, el recuerdo de una etapa marcada por la violencia social, la conflictividad extrema y la influencia del anarquismo sindical
A día de hoy, el debate sigue abierto: ¿fueron estas huelgas el germen necesario de los derechos laborales modernos o el reflejo de un ciclo de radicalización que desbordó al Estado?
Conclusión
La historia de las misteiras de A Coruña no es solo un episodio del pasado. Es también un recordatorio de cómo los conflictos laborales, cuando se intensifican sin canales de diálogo efectivos, pueden derivar en escenarios de fuerte inestabilidad social.
A 125 años vista, su legado sigue generando interpretación, memoria y controversia.

