En las cartas de numerosos restaurantes y en los supermercados se observa variabilidad en la escritura del nombre del popular plato de jamón y queso conocido comúnmente como «san jacobo». Las formas más habituales incluyen San Jacobo, San-Jacobo y sanjacobo.

La Real Academia Española (RAE) ha aclarado a través de una consulta lingüística la ortografía adecuada para este término. La institución indica que, aunque el nombre tiene origen en un nombre propio (posiblemente de un santo), al designar un alimento comúnizado, el término deja de funcionar como nombre propio y se considera un nombre común, por lo que se rige por las normas generales de la ortografía española.

Por esta razón, la RAE recomienda escribirlo en minúscula y en una sola palabra: sanjacobo. Como alternativa válida, acepta también la forma en dos palabras y en minúscula: san jacobo. No se consideran correctas las formas con mayúscula inicial ni aquellas con guion como San Jacobo o San-Jacobo cuando se refiere al plato.

Este criterio se aplica a otros términos derivados de nombres propios que, con el tiempo, han pasado a designar objetos o productos de uso común, y su grafía se ajusta a las normas lingüísticas que regulan los nombres comunes lexicalizados.

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