Una madre y su hija han identificado una gigantesca estructura coralina de más de 111 metros en la Gran Barrera de Coral, un hallazgo científico que llega en pleno debate sobre el deterioro de los ecosistemas marinos.
Un descubrimiento histórico en el mayor arrecife del planeta
Un equipo formado por madre e hija ha protagonizado uno de los hallazgos marinos más sorprendentes de los últimos años: la mayor colonia de coral jamás documentada en el mundo.
El descubrimiento se produjo en la Gran Barrera de Coral, frente a la costa noreste de Australia, donde los investigadores identificaron una gigantesca formación coralina de 111 metros de longitud, una distancia similar a un campo de fútbol.
La estructura cubre aproximadamente 3 973 metros cuadrados, lo que la convierte en la colonia de coral más grande cartografiada hasta la fecha, según confirmó la organización científica Citizens of the Reef.
El hallazgo de una madre y su hija buceadoras
Las protagonistas del descubrimiento son Sophie Kalkowski-Pope, coordinadora de operaciones marinas del proyecto, y su madre Jan Pope, fotógrafa submarina y buceadora con amplia experiencia.
Durante una exploración previa, Jan Pope sospechó que se encontraba ante una estructura coralina fuera de lo común. Días después regresaron al lugar con equipos de medición y cámaras para confirmar la magnitud del hallazgo.
Según relató Kalkowski-Pope, la dimensión del coral resultaba evidente desde el primer momento:
“Tardé tres minutos nadando para recorrerlo de un extremo a otro”, explicó tras la inmersión.
Un gigante del océano con forma de “J”
El coral pertenece a la especie Pavona clavus, reconocible por su característica forma curva similar a una “J” y por su aspecto de pradera ondulante bajo el agua.
Para verificar sus dimensiones reales, los investigadores realizaron:
- mediciones manuales bajo el agua,
- fotografías de alta resolución,
- y un modelo tridimensional digital.
Este modelo permitirá monitorizar la evolución del coral a lo largo del tiempo y analizar posibles cambios provocados por el entorno marino.
La modelización se realizó con apoyo de especialistas del Queensland University of Technology, que utilizaron herramientas de robótica y análisis digital.
Un récord que supera al anterior hallazgo del Pacífico
La nueva colonia supera el récord anterior registrado en Islas Salomón en 2024, donde se localizó otra gran estructura coralina.
El descubrimiento se produjo en el marco del proyecto científico Great Reef Census, una iniciativa que moviliza a científicos, buceadores y embarcaciones privadas para documentar el estado del arrecife mediante fotografías y datos geográficos.
La ubicación exacta del coral no ha sido revelada para evitar daños provocados por turismo o actividades humanas.
Un hallazgo en medio de una crisis ambiental global
El descubrimiento llega en un momento especialmente delicado para los ecosistemas coralinos.
La Gran Barrera de Coral, considerada la mayor estructura viva del planeta, ha sufrido en los últimos años episodios masivos de blanqueamiento vinculados al aumento de la temperatura del océano.
A nivel global, más del 80 % de los arrecifes de coral del mundo se han visto afectados por el evento de blanqueamiento iniciado en 2023, provocado por temperaturas marinas récord.
Un laboratorio natural para entender la resistencia del coral
Más allá de su tamaño extraordinario, los científicos consideran que esta colonia puede ofrecer pistas clave sobre la resiliencia de los corales frente al cambio climático.
Entre los factores que podrían haber favorecido su crecimiento destacan:
- fuertes corrientes marinas,
- menor impacto de ciclones tropicales,
- condiciones ambientales más estables.
Si estas hipótesis se confirman, el coral podría convertirse en un valioso laboratorio natural para comprender cómo proteger los arrecifes del futuro.
Ciencia ciudadana para salvar los océanos
El descubrimiento también pone de relieve el creciente papel de la ciencia ciudadana en la investigación marina.
Proyectos como Great Reef Census demuestran que buceadores, fotógrafos y voluntarios pueden colaborar con científicos para documentar ecosistemas que cubren miles de kilómetros de océano.
En un planeta donde los arrecifes están bajo presión constante, hallazgos como este recuerdan que los océanos aún guardan secretos capaces de cambiar lo que sabemos sobre la vida marina.
