Protestas en Milán contra la presencia de ICE en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026
La ciudad de Milán ha sido escenario de varias manifestaciones en los últimos días contra la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, que se celebrarán conjuntamente entre Milán y Cortina d’Ampezzo.
Las protestas reunieron a cientos de personas en distintos puntos del centro de la capital lombarda, especialmente en la zona de Piazza XXV Aprile, donde colectivos sociales, sindicatos, asociaciones estudiantiles y representantes de partidos políticos se concentraron para expresar su rechazo. Los manifestantes portaban pancartas con mensajes contra la agencia estadounidense y denunciaban lo que consideran una “normalización” de una institución vinculada a políticas migratorias polémicas y duramente criticadas a nivel internacional.
La polémica se originó tras conocerse que personal del ICE formará parte del dispositivo de seguridad de la delegación estadounidense durante los Juegos. Según la información oficial, los agentes no realizarán labores policiales directas ni patrullarán las calles, sino que actuarán desde centros de coordinación como apoyo técnico y logístico, en colaboración con las fuerzas de seguridad italianas.
A pesar de estas aclaraciones, los colectivos movilizados consideran que la mera presencia de ICE resulta simbólicamente inaceptable en un evento de carácter global que, según afirman, debería promover valores como la integración, el respeto a los derechos humanos y la convivencia entre culturas. Para los organizadores de las protestas, permitir la participación de esta agencia envía un mensaje contradictorio con el espíritu olímpico.
El debate ha llegado también al ámbito institucional. El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, manifestó públicamente su desacuerdo con la decisión y afirmó que la ciudad no se siente representada por este tipo de colaboraciones, subrayando que Milán es una urbe abierta y comprometida con los derechos civiles.
En paralelo, la controversia ha tenido consecuencias prácticas. El Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos decidió cambiar el nombre de su espacio oficial de hospitalidad en los Juegos, inicialmente denominado “ICE House”, por “Winter House”, con el objetivo de reducir la carga simbólica y evitar que el foco mediático se desplace del ámbito deportivo al político.
Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 se celebrarán del 6 al 22 de febrero y contarán con sedes repartidas entre las regiones de Lombardía y Véneto. La ceremonia de inauguración está prevista en el estadio Giuseppe Meazza (San Siro), mientras que las competiciones se desarrollarán en diferentes enclaves alpinos.
Desde el comité organizador se ha intentado rebajar la tensión señalando que la colaboración internacional en materia de seguridad es habitual en grandes eventos deportivos y que se trata de una medida preventiva para garantizar la protección de atletas, delegaciones y asistentes. Sin embargo, los grupos convocantes de las protestas advierten que continuarán movilizándose en las próximas semanas y no descartan nuevas acciones simbólicas o concentraciones públicas si no se revisa el papel de ICE dentro del dispositivo de los Juegos.
Las autoridades italianas han insistido en que el control de la seguridad recaerá exclusivamente en los cuerpos policiales nacionales, aunque se contará con apoyo internacional para la protección de delegaciones y personal diplomático. No obstante, las protestas reflejan que la organización del evento no solo afronta retos logísticos y deportivos, sino también un creciente debate político y social en torno al modelo de seguridad y a los actores implicados.
Este clima de tensión anticipa que la cuestión podría seguir generando controversia conforme se acerque la fecha de inauguración de los Juegos.
Asimismo, varios expertos en relaciones internacionales han señalado que este tipo de controversias reflejan cómo los grandes eventos deportivos se han convertido en escenarios de debate político y social, donde las decisiones organizativas trascienden lo puramente deportivo. En este contexto, los Juegos de Milán-Cortina 2026 no solo serán una cita clave para el deporte de invierno, sino también una prueba para la gestión de la imagen institucional y la sensibilidad hacia los valores que se asocian al movimiento olímpico.

