Lo que parecía ciencia ficción ya tiene fecha aproximada. Una empresa privada estadounidense asegura que en menos de una década podría devolver a la vida una de las especies más simbólicas de la extinción causada por el hombre.
La carrera por “resucitar” al dodo entra en fase decisiva
La biotecnológica Colossal Biosciences ha acelerado sus investigaciones para “desextinguir” al dodo, el ave que desapareció en el siglo XVII tras la llegada del hombre a la isla de Mauricio. Según su director ejecutivo, Ben Lamm, el proyecto podría culminar en un plazo de entre cinco y siete años.
El objetivo no es menor: crear una criatura genéticamente lo más parecida posible al dodo (Raphus cucullatus) mediante técnicas avanzadas de ingeniería genética. Un proceso que ya está ofreciendo resultados preliminares reales, según la propia compañía.
Este ambicioso plan forma parte de una estrategia más amplia que incluye también la recuperación de especies como el mamut lanudo o el tilacino, lo que abre un debate global sobre los límites éticos y científicos de la manipulación genética.
De símbolo de extinción a icono de laboratorio
El dodo fue descubierto en 1598 en Mauricio y en apenas 100 años desapareció completamente, víctima de la caza humana y de especies invasoras como ratas, gatos y cerdos. Incapaz de volar y sin depredadores naturales, su comportamiento confiado lo convirtió en presa fácil.
Durante siglos fue ridiculizado como un animal torpe e inútil. Sin embargo, hoy es considerado uno de los mayores símbolos del impacto devastador del ser humano en la biodiversidad.
Paradójicamente, ahora es también el emblema de una nueva industria multimillonaria: la desextinción.
Cómo planean reconstruir una especie extinta
El proceso científico que lidera Colossal no consiste en “clonar” al dodo, algo imposible por la degradación del ADN, sino en recrear un animal funcionalmente equivalente.
Para ello, los investigadores han seguido varios pasos clave:
- Secuenciación del ADN a partir de restos conservados en Dinamarca
- Identificación de su pariente vivo más cercano: la paloma de Nicobar
- Edición genética de células germinales para acercarlas al genoma del dodo
- Uso de gallinas modificadas como portadoras de embriones
El resultado esperado: pollos con material genético equivalente al del dodo, capaces de reproducirse y formar una población viable.
Según la científica jefa del proyecto, Beth Shapiro, el proceso será “lento y controlado”, evitando escenarios caóticos o artificiales.
Una promesa envuelta en polémica científica
No todos celebran este avance. Parte de la comunidad científica advierte de riesgos significativos:
- No serán dodos reales, sino versiones híbridas
- Los ecosistemas actuales no son los mismos que hace 300 años
- Existe el peligro de que estos animales terminen confinados en zoológicos
- Se cuestiona si estos recursos deberían destinarse a proteger especies actuales en peligro
Además, organizaciones conservacionistas recuerdan que el 38% de las especies del planeta están amenazadas, según datos internacionales, lo que plantea una cuestión incómoda:
¿Tiene sentido “resucitar” el pasado mientras se destruye el presente?
El negocio detrás de la desextinción
Más allá del discurso científico, el proyecto también revela un cambio profundo: la biodiversidad entra en el terreno de la inversión privada.
Colossal Biosciences no oculta su ambición de liderar un nuevo sector donde la genética, la conservación y el negocio convergen. La creación de especies “resucitadas” podría tener aplicaciones en:
- Turismo ecológico
- Investigación biomédica
- Reequilibrio de ecosistemas
Pero también abre la puerta a un escenario inquietante:
la vida convertida en producto de laboratorio al servicio de intereses corporativos.
¿Reparación histórica o experimento arriesgado?
El dodo representa una verdad incómoda: fue el ser humano quien provocó su extinción. Ahora, ese mismo ser humano pretende devolverlo a la vida mediante tecnología.
La pregunta de fondo es inevitable:
¿Estamos ante un avance científico que corrige errores del pasado o ante un experimento que desafía peligrosamente los límites naturales?
Mientras la cuenta atrás ya ha comenzado, el mundo observa con expectación… y con creciente inquietud.
