El pequeño mamífero africano conocido popularmente ha generado una duda lingüística respecto a su denominación correcta: si debe llamarse «suricata» o «suricato». Ambas formas están admitidas por la Real Academia Española (RAE), aunque con algunas diferencias en su uso.
El Diccionario Panhispánico de Dudas indica que «suricata» puede utilizarse como sustantivo epiceno, es decir, con un único género gramatical que se aplica tanto a machos como hembras. Se emplea en masculino o femenino, siendo más frecuente en femenino. Para precisar el sexo del animal, se añaden términos como «macho» o «hembra», por ejemplo, «una suricata macho» o «una suricata hembra».
La variante «suricato», menos común, también está aceptada por la RAE. Igual que «suricata», puede funcionar como epiceno masculino, permitiendo expresiones como «un suricato macho» o «un suricato hembra». Además, el Diccionario añade que «suricato» puede usarse para referirse a la especie en general o a ejemplares machos, reservando «suricata» para las hembras. Como ejemplo cita: «Una suricata jugaba con las crías mientras un suricato excavaba el suelo».
Desde el punto de vista lingüístico, la Academia considera correctas todas estas opciones, y recomienda mantener la misma forma elegida a lo largo de un texto para evitar incoherencias.
