La cuenta atrás para la plena aplicación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) entra en su fase decisiva y muchas empresas españolas llegan con los deberes sin hacer. Un estudio elaborado por la consultora Entelgy revela que el 31,7 % de los directivos de grandes compañías españolas reconoce que todavía no ha adoptado medidas para cumplir la normativa europea, a pesar de que el próximo 2 de agosto de 2026 comienzan a aplicarse nuevas obligaciones legales de obligado cumplimiento.

La situación preocupa especialmente porque el incumplimiento del reglamento puede acarrear multas de hasta 15 millones de euros o el 3 % de la facturación mundial, mientras que las infracciones más graves podrían alcanzar 35 millones de euros o el 7 % de los ingresos globales de la empresa.

La Unión Europea endurece el control sobre la Inteligencia Artificial

La Ley Europea de Inteligencia Artificial establece un marco regulador destinado a garantizar un uso seguro, transparente y responsable de esta tecnología.

Desde febrero de 2025, las empresas que utilizan sistemas de IA están obligadas a garantizar la alfabetización tecnológica de sus trabajadores, formando a sus plantillas para que comprendan el funcionamiento, los riesgos y el uso adecuado de estas herramientas.

Ahora, a partir del 2 de agosto de 2026, entran en vigor nuevas obligaciones centradas especialmente en la transparencia de los sistemas de inteligencia artificial.

Qué deberán hacer las empresas desde agosto

Entre las principales obligaciones que comenzarán a exigirse destacan:

  • Identificar claramente los contenidos generados mediante Inteligencia Artificial.
  • Informar al usuario cuando esté interactuando con un asistente virtual o chatbot.
  • Cumplir los requisitos específicos para los modelos de IA de propósito general.
  • Implantar mecanismos internos de control y gobernanza sobre el uso de la IA.

Estas exigencias serán obligatorias desde el primer día, incluso para aplicaciones consideradas de riesgo mínimo.

Un 31,7 % de las empresas aún no ha empezado

El informe de Entelgy, elaborado entre 300 directivos de empresas españolas con más de 250 empleados, refleja una realidad desigual.

Mientras que casi siete de cada diez compañías ya han iniciado su adaptación, todavía existe un porcentaje significativo que reconoce no haber puesto en marcha ningún proceso de cumplimiento.

Entre las empresas que sí han comenzado destacan tres medidas principales:

  • Formación de los empleados sobre el uso responsable de la IA (70,7 %).
  • Creación de un comité o responsable de gobernanza (47,3 %).
  • Elaboración de políticas internas para regular el uso de estas herramientas (33,7 %).

Las sanciones pueden alcanzar los 35 millones de euros

Uno de los aspectos más relevantes del reglamento europeo es su severo régimen sancionador.

Las prácticas consideradas prohibidas, entre ellas:

  • La manipulación encubierta de usuarios.
  • Los sistemas de evaluación social.
  • Determinados usos de biometría sin autorización.

podrán ser castigadas con multas de hasta 35 millones de euros o el 7 % de la facturación mundial anual de la empresa responsable.

Para otras infracciones relacionadas con los modelos de IA de propósito general, las sanciones podrán ascender hasta 15 millones de euros o el 3 % del volumen global de negocio.

El mayor error: pensar que basta con comprar un software

Los especialistas advierten de que uno de los errores más habituales consiste en creer que el cumplimiento depende únicamente del proveedor tecnológico.

Sin embargo, el reglamento europeo establece que el nivel de riesgo no viene determinado por el programa informático, sino por el uso concreto que hace la empresa.

Por ejemplo, una aplicación de inteligencia artificial utilizada para seleccionar candidatos en un proceso de recursos humanos pasa automáticamente a considerarse un sistema de alto riesgo, aunque el software sea de uso general.

No hace falta esperar a la ley española

Otra confusión detectada entre muchas compañías es pensar que resulta necesario esperar a la futura legislación nacional.

Los expertos recuerdan que el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial es de aplicación directa en todos los Estados miembros y que su cumplimiento será supervisado en España por la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA).

Esto significa que las empresas no pueden retrasar su adaptación alegando que aún no se ha aprobado una ley específica en España.

La adaptación exige cambios organizativos

Alfredo Zurdo, responsable de Digital Change en Entelgy, advierte de que existe una «falsa sensación de tranquilidad» en muchas organizaciones.

Según explica, el aplazamiento de algunas obligaciones para los sistemas considerados de alto riesgo —previsto hasta diciembre de 2027— no elimina las exigencias que comienzan este verano ni reduce la necesidad de clasificar correctamente todas las herramientas de inteligencia artificial utilizadas por las empresas.

El experto subraya que el cumplimiento del reglamento europeo no se limita a adquirir software seguro, sino que exige protocolos internos, políticas de gobernanza, formación continua y una implicación directa de los equipos directivos.

La Inteligencia Artificial deja de ser solo una cuestión tecnológica

La entrada en vigor progresiva del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial marca un cambio de paradigma para las empresas.

La IA deja de ser únicamente una herramienta tecnológica para convertirse también en un reto jurídico, organizativo y estratégico. Las compañías que no adapten a tiempo sus procesos no solo se exponen a importantes sanciones económicas, sino también a riesgos reputacionales y de cumplimiento normativo en un entorno donde la regulación europea será cada vez más exigente.

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