La reunión entre Zapatero y Edmundo González con el ex jefe del espionaje chavista ha salido a la luz como uno de los episodios más delicados en la trastienda política entre España y Venezuela. El ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, organizó el 2 de abril de 2025 un encuentro discreto en un hotel de Pozuelo de Alarcón para sentar en la misma mesa al presidente electo venezolano, Edmundo González Urrutia, y al ex general chavista Miguel Rodríguez Torres.
La cita, celebrada en el AC Hotel La Finca by Marriott, se produjo meses después de que Nicolás Maduro fuera acusado por la oposición de haber cometido fraude electoral. Hasta ahora, el encuentro había permanecido en secreto.
1. Una reunión clandestina en un hotel de lujo
El encuentro entre Zapatero y Edmundo González tuvo lugar a las 18:30 horas en un ambiente reservado. Según fuentes conocedoras de la cita, el ex presidente español ya se encontraba tomando café con González cuando apareció Rodríguez Torres, antiguo director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).
Era la primera vez que González aceptaba sentarse frente a quien durante años dirigió el aparato de inteligencia y represión del chavismo. La reunión fue organizada y supervisada directamente por Zapatero, que actuó como intermediario.
2. El objetivo: negociar excarcelaciones con el chavismo
El motivo central de la reunión entre Zapatero y Edmundo González fue explorar vías para lograr la liberación de presos políticos en Venezuela. González tenía un interés personal y urgente: su yerno, Rafael Tudares Bracho, se encontraba encarcelado acusado de terrorismo y conspiración.
Rodríguez Torres explicó que mantenía contacto con Diosdado Cabello, ministro del Poder Popular de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, y figura clave para autorizar excarcelaciones. Sin embargo, advirtió que la liberación inmediata del yerno de González sería complicada por su vínculo familiar con el líder opositor.
Durante la conversación, González llegó a telefonear a su hija para que explicara la situación familiar. La escena, según las fuentes, fue de alta carga emocional.
3. Un proceso largo que culminó tras la caída de Maduro
Rodríguez Torres planteó una estrategia gradual: facilitar visitas, estudiar un cambio de prisión y remitir cartas formales a Cabello para avanzar hacia la excarcelación. El proceso se prolongó durante meses.
Finalmente, el yerno de González fue liberado tras una excarcelación masiva de presos impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de la caída del régimen de Maduro. Había pasado 380 días en prisión.
Este desenlace ha reavivado el interés sobre el papel que desempeñaron Zapatero y Edmundo González en las negociaciones discretas con figuras del chavismo.
4. Encuentros posteriores en Madrid
Tras aquella reunión en Pozuelo, González y Rodríguez Torres volvieron a coincidir días después en el Parque del Retiro, en Madrid. El saludo fue cordial y breve. Ambos residen actualmente en el barrio de Salamanca, zona donde se ha asentado una amplia comunidad venezolana.
El vínculo entre Zapatero y Edmundo González no es circunstancial. El ex presidente español ha sido durante años una figura influyente en los equilibrios internos del chavismo, con contactos estrechos como Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez.
5. El poder de mediación de Zapatero en Venezuela
El papel de Zapatero en Venezuela ha sido controvertido. Ha viajado en numerosas ocasiones a Caracas y ha intervenido en procesos de diálogo político. Incluso ayudó a Rodríguez Torres a salir de prisión y trasladarse a Madrid tras un periodo encarcelado en su país.
La reunión entre Zapatero y Edmundo González refuerza la imagen del ex presidente como actor clave en negociaciones discretas entre el chavismo y la oposición. Sus críticos sostienen que su cercanía al régimen le otorga una influencia singular; sus defensores argumentan que esa interlocución es precisamente la que permite desbloquear situaciones humanitarias.
La revelación de este encuentro añade un nuevo capítulo a la compleja relación entre España y Venezuela. La imagen de Zapatero y Edmundo González sentados junto al antiguo jefe del espionaje chavista en un hotel madrileño ilustra hasta qué punto la política internacional también se juega en escenarios discretos, lejos de los focos y de los discursos oficiales.
El impacto político de esta información podría tener consecuencias tanto en el debate interno español como en la ya frágil transición venezolana. Mientras tanto, la mediación silenciosa y las negociaciones paralelas siguen marcando el pulso de una relación bilateral tan intensa como polémica.

