La agencia espacial estadounidense retira su cohete lunar Space Launch System de la plataforma tras detectar una fuga de helio que compromete la seguridad de la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en décadas.
La NASA detiene el lanzamiento de Artemis II por un problema en el cohete
El esperado regreso de astronautas a la órbita lunar ha sufrido un nuevo contratiempo. La NASA ha decidido retirar el cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orion de la plataforma de lanzamiento del Kennedy Space Center tras detectar un fallo técnico que obliga a revisar completamente el sistema.
La decisión implica cancelar la ventana de lanzamiento prevista inicialmente para marzo y paralizar temporalmente la misión Artemis II, considerada un paso clave en el programa de regreso humano a la Luna.
El problema detectado es una fuga persistente en el sistema de flujo de helio, un componente fundamental para presurizar los tanques de combustible del cohete durante el lanzamiento.
El fallo: una fuga de helio que afecta a la seguridad
El helio desempeña un papel esencial en el funcionamiento del cohete, ya que mantiene la presión adecuada en los tanques de combustible mientras el vehículo opera bajo condiciones extremas.
Según los ingenieros, cualquier irregularidad en este sistema puede comprometer directamente la seguridad de la misión y de la tripulación.
Por este motivo, la agencia espacial ha decidido ejecutar un “rollback”, el procedimiento que consiste en retirar el cohete de la plataforma para trasladarlo a un entorno controlado donde pueda ser inspeccionado con detalle.
El vehículo será transportado al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB), donde los técnicos realizarán pruebas exhaustivas y posibles reparaciones.
Un traslado complejo de más de seis kilómetros
El traslado del cohete desde la plataforma de lanzamiento hasta el edificio de ensamblaje no es una operación sencilla.
El gigantesco sistema formado por el SLS y la nave Orion recorrerá aproximadamente 6,4 kilómetros dentro del complejo del centro espacial.
El movimiento se realizará sobre un transportador especial y solo podrá ejecutarse si las condiciones meteorológicas lo permiten, algo habitual en operaciones de este tipo.
El lanzamiento podría retrasarse hasta el verano
Con la retirada del cohete, la ventana de lanzamiento prevista para marzo queda oficialmente cancelada.
Aunque la NASA mantiene la posibilidad de intentar el despegue en abril, expertos del sector espacial consideran probable un retraso mayor, que podría llevar la misión hasta el verano de 2026, dependiendo de:
- la gravedad de la reparación
- nuevas pruebas técnicas del sistema
- la reprogramación del calendario de lanzamiento
Cuatro astronautas esperan la reprogramación de la misión
La misión Artemis II contará con cuatro astronautas, que ya habían iniciado la fase final de preparación.
La tripulación está formada por:
- Reid Wiseman
- Victor Glover
- Christina Koch
- Jeremy Hansen
Tras el retraso, los astronautas han salido del periodo de cuarentena y permanecen en Houston, a la espera de que la agencia confirme una nueva fecha de lanzamiento.
Una misión clave para volver a pisar la Luna
La misión Artemis II está diseñada como el primer vuelo tripulado del programa Artemis Program.
Durante aproximadamente 10 días, la nave realizará una órbita alrededor de la Luna sin aterrizar, con el objetivo de probar los sistemas necesarios para futuras misiones.
El éxito de esta misión es fundamental para preparar Artemis III, que pretende llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar por primera vez desde 1972.
Un programa lunar que acumula retrasos
El programa Artemis, diseñado para devolver al ser humano a la Luna y preparar futuras misiones a Marte, ha sufrido varios retrasos técnicos y presupuestarios en los últimos años.
La complejidad del cohete SLS, los costes del programa y las exigencias de seguridad han obligado a revisar varias veces el calendario.
Ahora, este nuevo fallo técnico vuelve a recordar la enorme dificultad tecnológica que supone enviar astronautas más allá de la órbita terrestre.
La pregunta que muchos expertos se hacen es inevitable: ¿podrá la NASA cumplir su calendario lunar o seguirá acumulando retrasos frente al avance de nuevas potencias espaciales?

