María Corina Machado se reunió este jueves con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, donde le entregó la medalla de su Premio Nobel de la Paz durante un desayuno privado. El gesto simbólico, cargado de reconocimiento político, contrasta sin embargo con la posición oficial de Washington, que sigue considerando a Delcy Rodríguez como la figura clave para pilotar la transición política en Venezuela.
El encuentro, el primero cara a cara entre Trump y la líder opositora venezolana, se produjo en un momento de máxima tensión tras la captura y traslado a Nueva York del exmandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, para ser juzgados por cargos de narcotráfico. Aun así, desde la Administración estadounidense se reiteraron los elogios hacia la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, a la que el propio Trump calificó recientemente como “una mujer muy agradable”.
Durante la estancia de Machado en Washington, la portavoz de la Casa Blanca subrayó que el actual Gobierno interino venezolano “ha sido extremadamente cooperativo” y que “hasta ahora ha cumplido todas las demandas y peticiones del presidente Trump”, un mensaje que refuerza el respaldo de Estados Unidos a Rodríguez como interlocutora principal.
Un gesto simbólico en la Casa Blanca
Machado accedió a la Casa Blanca por una entrada lateral, al no ostentar un cargo institucional, aunque la portavoz presidencial destacó que Trump “tenía muchas ganas del encuentro” y la definió como “una voz valiente y notable para muchos venezolanos”. No obstante, desde Washington se insiste en que la líder opositora carece del respaldo interno suficiente para encabezar la transición política.
A su salida, Machado aseguró que cuenta con Trump “para la libertad de Venezuela” y explicó que le ofreció la medalla del Nobel de la Paz “por su compromiso único con la defensa de la libertad”. Según la dirigente opositora, el presidente estadounidense mostró un conocimiento profundo de la situación venezolana y un firme compromiso con la liberación de todos los presos políticos.
La medalla, montada sobre una placa con una dedicatoria a la defensa de los valores democráticos, fue aceptada por Trump, según confirmaron medios estadounidenses. El mandatario ya había señalado días antes que recibirla sería “un gran honor”, al tiempo que volvió a criticar al Comité Nobel por no haberle concedido el galardón en el pasado.
Delcy Rodríguez, la apuesta de Washington
Pese al simbolismo del encuentro, Estados Unidos mantiene su respaldo a Delcy Rodríguez como figura central del proceso de transición. Trump reveló incluso haber mantenido recientemente una “conversación fascinante” con la presidenta interina, reforzando la idea de que Washington prioriza la estabilidad y la cooperación institucional frente a una alternativa opositora fragmentada.
La reunión entre Trump y Machado se produce, además, en paralelo a una intensa agenda diplomática sobre Venezuela, marcada por la presión internacional para garantizar una transición pacífica y la celebración de elecciones libres, mientras la Casa Blanca trata de equilibrar su apoyo a la oposición con la necesidad de mantener un interlocutor operativo en Caracas.
El gesto de Machado, entregando la medalla de su Nobel de la Paz, simboliza su voluntad de alinearse con la estrategia estadounidense, pero también evidencia la complejidad de un escenario en el que, por ahora, Delcy Rodríguez sigue siendo la opción preferente de Washington.

