La Policía Local de A Coruña ha detectado un patinete eléctrico manipulado capaz de superar los 50 kilómetros por hora, el doble del límite legal permitido. El hallazgo reabre el debate sobre el descontrol de los vehículos de movilidad personal y la falta de vigilancia efectiva en muchas ciudades españolas.
Lo que parecía un simple control rutinario terminó destapando una realidad cada vez más preocupante en las calles españolas. Los llamados vehículos de movilidad personal, vendidos como una alternativa “ecológica” y segura, se están convirtiendo en auténticos proyectiles urbanos capaces de circular a velocidades propias de una motocicleta.
La Policía descubre un patinete manipulado en pleno control
La intervención tuvo lugar este martes en el cruce entre la avenida del Ejército y Ramón y Cajal, una de las principales vías de acceso al puerto de A Coruña. Allí, agentes de la Policía Municipal desplegaron un operativo específico dentro de la campaña de vigilancia sobre el uso de patinetes eléctricos.
Durante la inspección, los agentes sometieron varios vehículos a pruebas técnicas mediante un dispositivo homologado capaz de medir la velocidad real del motor. Fue entonces cuando detectaron un caso especialmente grave: un patinete cuya ficha técnica indicaba una velocidad máxima de 25 km/h, límite establecido por la normativa española, pero que en realidad podía superar los 50 km/h.
La diferencia no era menor. Según fuentes policiales, el vehículo había sido claramente manipulado para eliminar las restricciones electrónicas del motor.
El conductor alegó desconocimiento tras comprarlo de segunda mano
Cuando los agentes informaron al conductor de que sería propuesto para sanción por circular con un vehículo modificado ilegalmente, este negó tener conocimiento de la manipulación.
Según explicó, había adquirido el patinete de segunda mano y desconocía que el motor estuviese “tocado”. Sin embargo, ese argumento no evitó la actuación policial, ya que la responsabilidad sobre el estado del vehículo recae sobre el propietario o usuario que circula con él.
Este tipo de excusas se han vuelto habituales en numerosos controles realizados en distintas ciudades españolas, donde proliferan plataformas de compraventa de patinetes modificados sin apenas control administrativo.
El auge de los patinetes trucados dispara la preocupación ciudadana
Las autoridades llevan meses alertando del incremento de patinetes eléctricos alterados para alcanzar velocidades muy superiores a las permitidas. Algunos modelos vendidos por internet incluso incluyen tutoriales para desbloquear la limitación electrónica de fábrica en cuestión de minutos.
El problema ya no afecta únicamente al conductor. Peatones, ciclistas y conductores denuncian un aumento de situaciones peligrosas provocadas por usuarios que circulan a gran velocidad por aceras, pasos peatonales o calles estrechas.
En muchas ciudades, vecinos y asociaciones llevan tiempo reclamando medidas más contundentes ante una sensación creciente de impunidad.
Controles policiales y nuevas exigencias legales
La campaña puesta en marcha en A Coruña busca precisamente frenar estas prácticas antes de que se produzcan accidentes graves. Los agentes no solo verifican la velocidad de los motores, sino también otros elementos obligatorios como:
- Seguro obligatorio
- Uso del casco
- Circulación fuera de aceras
- Homologación del vehículo
- Respeto a las normas de tráfico
La Dirección General de Tráfico ya ha advertido en reiteradas ocasiones de que un patinete manipulado puede pasar a considerarse un ciclomotor ilegal, lo que implicaría sanciones económicas mucho más elevadas e incluso responsabilidades penales en caso de accidente.
España endurece el control mientras crece el caos urbano
El crecimiento desordenado de los vehículos eléctricos urbanos ha generado un vacío de control que muchas administraciones aún no han sabido gestionar. Mientras algunas ciudades endurecen las normas, otras siguen sin capacidad suficiente para inspeccionar miles de patinetes que circulan a diario.
La polémica también alcanza al mercado de segunda mano, donde abundan modelos sin homologación o alterados ilegalmente. Expertos en movilidad alertan de que muchos usuarios desconocen realmente qué están comprando.
El debate ya no es únicamente tecnológico o medioambiental. También afecta directamente a la seguridad vial, al cumplimiento de la ley y a la convivencia en espacios urbanos cada vez más saturados.
El riesgo real detrás de un patinete “tuneado”
Un patinete diseñado para circular a 25 km/h no está preparado estructuralmente para soportar velocidades superiores. Frenos, ruedas y chasis pueden fallar bajo condiciones para las que no fueron homologados.
Además, a más de 50 km/h, un accidente puede tener consecuencias similares a las de una motocicleta, especialmente cuando muchos conductores circulan sin casco ni protección alguna.
Las fuerzas de seguridad temen que el fenómeno continúe creciendo si no se intensifican las inspecciones y sanciones ejemplares.
La pregunta que muchos ciudadanos empiezan a hacerse es inevitable: ¿se ha permitido durante demasiado tiempo un descontrol total sobre los patinetes eléctricos en España?

