Adrián Mallo no solo corta el pelo: reivindica una filosofía de trabajo que choca con la superficialidad del sector moderno. En plena era de lo rápido y lo impersonal, este joven empresario gallego pone el foco en algo que muchos consideran olvidado: el trato humano como eje del negocio.

Un apellido ligado a la tradición… y a la reinvención

En A Coruña, el apellido Mallo está profundamente vinculado al mundo de la peluquería. Adrián Segundo Mallo de la Rosa, de 31 años, representa la tercera generación de barberos en su familia. Nieto e hijo de profesionales del sector, y con familiares al frente de negocios históricos, su destino parecía escrito.

Sin embargo, lejos de acomodarse en la tradición, Mallo ha decidido reinterpretar el oficio con un enfoque empresarial moderno, sin renunciar a los valores clásicos que hicieron fuerte al sector.

Actualmente dirige tres negocios:

  • Un centro en Santa Cruz
  • Otro en la plaza del Libro
  • Y una Escuela de Barbería en A Gaiteira, abierta recientemente

Una escuela para combatir el desempleo juvenil

La nueva escuela, inaugurada hace apenas un mes, ya cuenta con siete alumnos y capacidad para 35 plazas. El objetivo es claro: formar profesionales con salida laboral real, en un contexto donde muchos jóvenes buscan alternativas fuera del sistema educativo tradicional.

“Cada vez más gente se anima a formarse desde cero o a mejorar lo que ya sabe”, explica Mallo.

En un momento donde el paro juvenil sigue siendo una preocupación estructural en España, iniciativas como esta ponen sobre la mesa el valor de los oficios tradicionales frente a la sobrecualificación universitaria sin empleo garantizado.

Contra la banalización del sector: técnica y criterio estético

Mallo rechaza etiquetas simplistas. No habla de peluquerías ni barberías, sino de “centros de corte”, donde el servicio va más allá de lo superficial.

Su enfoque se basa en:

  • Visagismo (adaptar el corte a las facciones)
  • Proporciones del rostro
  • Asesoramiento personalizado

Además, marca una línea clara frente a otros negocios del sector:

“No hacemos color, ni alisados ni tratamientos complejos. Nos centramos en lo esencial: el corte de pelo”

Este posicionamiento supone una apuesta por la especialización frente a la diversificación excesiva, una tendencia cada vez más extendida en pequeños negocios.

Del rock progresivo al emprendimiento

Antes de consolidarse como empresario, Mallo tuvo otra gran pasión: la música. A los 17 años dejó su casa para dedicarse al rock progresivo, formando parte de grupos como Slammin’ Thru.

Hoy sigue vinculado a la música, tocando varios instrumentos y mostrando admiración por artistas como Metallica o Luis Miguel, una combinación que refleja su personalidad ecléctica.

Sin embargo, la realidad acabó imponiéndose:
el oficio familiar ofrecía estabilidad y oportunidades reales frente a la incertidumbre del mundo artístico.

El mito del “autónomo libre”: una crítica directa

Uno de los puntos más llamativos de su discurso es su visión del emprendimiento. Frente al relato idealizado del autónomo, Mallo es contundente:

“Lo de ser tu propio jefe suena muy bien, pero es una tontería. Estás más atado que un empleado”

Una afirmación que rompe con el discurso dominante y conecta con la realidad de miles de pequeños empresarios en España, asfixiados por la carga fiscal, la burocracia y la presión constante del cliente.

El factor decisivo: el trato humano

Si hay una idea que define su filosofía, es esta:

“El trato con el cliente es el 70 % de un corte de pelo”

Para Mallo, la técnica es importante, pero no suficiente. La diferencia real está en:

  • Recordar el nombre del cliente
  • Interesarse por su vida
  • Generar confianza

En una sociedad cada vez más digitalizada y despersonalizada, este enfoque recupera valores tradicionales que muchos negocios han abandonado en favor de la rapidez y el volumen.

Un modelo que desafía tendencias actuales

Mientras grandes cadenas apuestan por procesos automatizados y experiencias impersonales, Mallo plantea lo contrario:
cercanía, especialización y formación como pilares del crecimiento.

Su agenda, prácticamente llena, confirma que hay demanda para este modelo. Pero también plantea una pregunta incómoda:

¿Está el sector de la peluquería perdiendo su esencia en busca de rentabilidad rápida?

Claves del éxito de Adrián Mallo

  • Tradición familiar bien aprovechada
  • Especialización en corte frente a servicios generalistas
  • Formación como vía de expansión
  • Crítica al modelo idealizado del autónomo
  • Defensa del trato humano como valor diferencial
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