El aumento de las temperaturas durante el verano afecta la estabilidad y eficacia de los cosméticos, por lo que es recomendable adaptar el cuidado facial y corporal. Muchos productos pierden efectos activos si se exponen prolongadamente al calor o la luz solar.
Ingredientes como la vitamina C (ácido ascórbico) se degradan al oxidarse con la luz y el calor, reduciendo su capacidad antioxidante sin aumentar riesgos cutáneos. Por otro lado, sustancias fotosensibilizantes, como el ácido retinoico, pueden incrementar la sensibilidad frente a la radiación ultravioleta, aumentando el riesgo de irritación o manchas. Por ello, se aconseja usar estos productos preferentemente por la noche y evitar su aplicación antes de exposiciones solares.
Otros principios activos delicados en verano son los retinoides (retinol, retinaldehído, retinyl palmitate) y los ácidos exfoliantes como los alfa hidroxiácidos (AHA) y beta hidroxiácidos (BHA). Estos eliminan capas superficiales de la piel, dejándola más vulnerable a la radiación. Se recomienda no iniciar tratamientos con estos compuestos en periodos de alta exposición solar y mantener su uso con concentraciones bajas y protección solar reforzada.
Contrariamente a algunos mitos, la vitamina C puede utilizarse en verano si se combina con protección solar, ya que potencia la acción fotoprotectora y ayuda a prevenir manchas. Sin embargo, su fragilidad ante el calor implica conservar los sérums en lugares frescos o en el frigorífico para preservar su eficacia.
Las texturas cosméticas también deben ajustarse en verano. Se aconsejan hidratantes de base acuosa y protectores solares ligeros para facilitar la aplicación y evitar sensación pegajosa. En maquillaje, es preferible usar bases ligeras o BB cream y limitar la cobertura a zonas necesarias para un aspecto natural.
El cuerpo requiere hidratantes nutritivos y exfoliación semanal para contrarrestar la deshidratación causada por sol, cloro y sal.
La exposición a altas temperaturas puede provocar la separación de fases en cremas y la deformación de productos sólidos como labiales. Además, el calor facilita la proliferación de bacterias en cosméticos, por lo que se recomienda almacenarlos alejados del calor y la luz directa, evitar dejarlos en coches o baños calurosos, y preferir envases airless para reducir la contaminación.
Para la playa o piscina, se aconseja llevar sólo los productos imprescindibles y mantener el protector solar protegido del sol y arena caliente. Estas medidas garantizan la conservación y efectividad de los cosméticos durante el verano.

