El grupo nacionalista cuestiona la instalación de sistemas de videovigilancia en el interior del edificio municipal y pide aclaraciones sobre su legalidad y finalidad.
El BNG carga contra el gobierno local por la videovigilancia interna
El Bloque Nacionalista Galego (BNG) en Ourense ha abierto un nuevo frente político tras anunciar una batería de preguntas dirigidas al gobierno municipal, liderado por Gonzalo Pérez Jácome, por la instalación de cámaras de videovigilancia dentro de la Casa do Concello.
Según ha trascendido, los dispositivos han sido colocados en zonas interiores clave, como pasillos y accesos al salón de plenos, lo que ha despertado recelos dentro de la oposición. El grupo nacionalista quiere saber qué ha motivado esta decisión, si responde a criterios de seguridad o si existen otras razones no explicitadas.
Dudas sobre la legalidad y los permisos
El BNG ha puesto el foco en un aspecto especialmente sensible: la legalidad de las cámaras instaladas. En concreto, exige conocer si el gobierno local dispone de informes técnicos que avalen su colocación y si se han tramitado los permisos preceptivos conforme a la normativa vigente en materia de protección de datos y privacidad.
La instalación de sistemas de vigilancia en edificios públicos, especialmente en espacios interiores, está sujeta a estrictas regulaciones, lo que convierte este asunto en un potencial foco de conflicto legal y político.
Un debate que va más allá de la seguridad
Más allá de la justificación oficial que pueda ofrecer el ejecutivo de Jácome, la polémica abre un debate de fondo: ¿se trata de una medida legítima para reforzar la seguridad o de un mecanismo de control interno dentro de la institución?
Desde sectores críticos se advierte de que este tipo de decisiones pueden generar un clima de vigilancia permanente, afectando tanto a trabajadores públicos como a representantes políticos.
Contexto político tenso en Ourense
Este episodio se enmarca en un contexto de tensión política recurrente en el Ayuntamiento de Ourense, donde las decisiones del gobierno local han sido objeto de controversia en múltiples ocasiones.
La exigencia de explicaciones por parte del BNG podría intensificar el enfrentamiento político en las próximas semanas, especialmente si no se aportan respuestas claras y documentación que justifique la medida.
Una cuestión de transparencia institucional
En última instancia, el caso pone sobre la mesa la importancia de la transparencia en la gestión pública y el respeto a los derechos fundamentales. La ciudadanía tiene derecho a saber qué ocurre dentro de sus instituciones y bajo qué criterios se adoptan decisiones que afectan a la privacidad.
¿Estamos ante una medida necesaria de seguridad o ante un nuevo episodio de opacidad institucional en el Ayuntamiento de Ourense?

