El entrenador navarro vive momentos de máxima tensión en Salmiya, donde asegura haber visto cómo el sistema antiaéreo interceptaba un misil cerca de la embajada de EEUU. Denuncia la falta de información y teme por su seguridad en plena escalada con Irán.
Un técnico español atrapado en una escalada militar en Oriente Medio
El entrenador navarro Imanol Arregui, natural de Irurtzun (Navarra), atraviesa una situación límite en Salmiya, en Kuwait, donde dirige al Al Yarmouk. El técnico español asegura que ha sido testigo directo de la interceptación de un misil balístico frente a su vivienda, ubicada muy cerca de la embajada de Estados Unidos.
Según su testimonio, en los últimos días se han detectado 97 misiles balísticos y 283 drones en el espacio aéreo kuwaití, en el marco de la creciente tensión regional con Irán. Cinco bases estadounidenses en el país figurarían entre los posibles objetivos estratégicos.
La escena más angustiosa se produjo en la madrugada del domingo al lunes, a las cuatro de la mañana.
“Escuchamos un gran estruendo, me asomé a la ventana y vi un misil en el aire. Después salió otro sonido desde tierra para cazarlo. Cayó delante de nuestros ojos. Era el escudo antiaéreo. Increíble…”, relata el técnico.
El proyectil, según explica, iba presuntamente dirigido contra la delegación diplomática norteamericana.
Sirenas constantes y vida “normal” en plena amenaza
Arregui comparte edificio con su preparador físico, Agustín Ibarra, y el jugador Carlos Vento. El entrenador denuncia la paradoja inquietante que vive el país: mientras las alarmas antiaéreas y los estruendos sacuden la noche, la actividad diaria en las calles continúa con aparente normalidad.
“Dicen que contra Kuwait no hay nada, que estemos tranquilos. Pero nos han contado que reventaron un dron que iba contra nuestro edificio”.
La proximidad de infraestructuras militares y diplomáticas convierte la zona en un enclave sensible. Y aunque las autoridades trasladan mensajes de calma, el técnico insiste en que la sensación sobre el terreno es muy distinta.
“Estamos en guerra en el siglo XXI. Se cae la lógica”, afirma con contundencia.
Falta de información y temor por la seguridad
Uno de los aspectos que más inquieta al entrenador navarro es la escasez de información fiable. Denuncia que circulan noticias falsas y que la incertidumbre es total.
“No tenemos información y encima cuelgan noticias falsas”.
Arregui reconoce que la situación sería aún más angustiosa si su familia estuviera con él, como ocurrió hace apenas dos meses, cuando su mujer y su hijo le visitaron en Kuwait.
“Si puedo irme, me voy nadando”
El técnico no oculta su hartazgo. Aunque asegura sentirse a gusto en el club y dispuesto a cumplir su contrato hasta junio si la situación se estabiliza, fija una línea roja clara:
“Si me dicen que mañana puedo ir a casa, me voy nadando. Si sigue así, en guerra, yo me voy. Hay cosas innegociables”.
Sus palabras reflejan la crudeza de un conflicto internacional que, más allá de los análisis geopolíticos y los equilibrios diplomáticos, tiene consecuencias directas sobre ciudadanos civiles, incluidos españoles que trabajan en la región.
España ante un nuevo foco de riesgo en el exterior
La presencia de técnicos y trabajadores españoles en zonas estratégicas de Oriente Medio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de protocolos de evacuación claros y coordinados. En un contexto de creciente tensión entre potencias regionales y presencia militar estadounidense en suelo kuwaití, la seguridad de los civiles queda en el centro del debate.
El testimonio de Arregui no es solo una anécdota personal. Es el reflejo de cómo la inestabilidad internacional puede golpear, de forma abrupta, a ciudadanos que desarrollan su labor profesional lejos de casa.
La pregunta es inevitable: ¿están realmente garantizadas las condiciones de seguridad para los españoles en zonas bajo amenaza militar activa?

