Las autoescuelas advierten de que la incorporación de vídeos de percepción del riesgo exigirá más comprensión y menos memorización, mientras la DGT todavía no concreta cuándo implantará el nuevo modelo.
El nuevo examen teórico de la DGT empieza a generar inquietud entre alumnos y autoescuelas de Castellón antes incluso de entrar en vigor. La Dirección General de Tráfico prepara una modificación importante de la prueba para obtener el permiso de conducir, pero existe una cuestión fundamental que continúa sin respuesta: todavía no hay una fecha concreta para su implantación.
La incertidumbre está teniendo un efecto inmediato. Según la Asociación Provincial de Autoescuelas de Castellón, hay ciudadanos interesados en aprobar la parte teórica antes de que cambie el examen, especialmente ante la previsión de que el nuevo sistema resulte más exigente.
Y el sector no oculta esa posibilidad.
«Será más difícil», anticipa Ricardo Llorens, presidente de la asociación provincial, porque los aspirantes tendrán que interpretar situaciones reales de tráfico y demostrar que comprenden los riesgos en lugar de limitar su preparación a memorizar preguntas y respuestas.
Así será el nuevo examen teórico de la DGT
La gran novedad preparada por la Dirección General de Tráfico es la introducción de vídeos destinados a evaluar la percepción del riesgo.
El aspirante tendrá que observar determinadas situaciones de circulación y demostrar su capacidad para detectar potenciales peligros y comprender lo que está sucediendo en la carretera.
Se trata de un cambio relevante respecto a una preparación que tradicionalmente ha estado muy vinculada a realizar numerosos test hasta familiarizarse con las preguntas habituales.
La filosofía del nuevo sistema pretende que aprobar dependa en mayor medida de entender la conducción y sus riesgos, no simplemente de recordar respuestas.
No obstante, el formato básico del examen permanecerá en buena medida intacto.
La prueba seguirá teniendo 30 preguntas y se permitirá un máximo de tres errores para obtener el aprobado.
Por tanto, el cambio esencial estará en cómo se plantean determinadas preguntas y qué capacidades deberá demostrar el futuro conductor.
Las autoescuelas de Castellón avisan: «Será más difícil»
Una de las primeras preguntas de cualquier aspirante resulta inevitable: ¿será más complicado aprobar?
Para el presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Castellón, la respuesta es afirmativa.
Ricardo Llorens considera que el nuevo examen de la DGT será «más difícil» porque aumentará las exigencias de comprensión.
«Los alumnos deberán entender mejor las situaciones que se les plantean en la carretera», explica.
Los vídeos obligarán previsiblemente al estudiante a analizar lo que ocurre en una determinada escena, reconocer un riesgo y aplicar correctamente los conocimientos adquiridos.
Eso puede reducir la eficacia de una de las estrategias utilizadas por algunos alumnos: realizar test repetidamente hasta memorizar patrones y respuestas.
El futuro modelo pretende valorar algo distinto: si el aspirante ha interiorizado realmente los principios de seguridad vial necesarios para interpretar una situación de tráfico.
Menos memorizar test y más comprender la carretera
La reforma puede modificar también la manera en que los alumnos afrontan su preparación.
Llorens sostiene que los jóvenes tendrán que «ponerse las pilas» y prestar más atención a la formación impartida presencialmente.
«Los jóvenes deberán ponerse las pilas y atender a las clases que realizamos en las aulas, ya que requerirá más comprensión del apartado teórico», señala.
Este punto resulta especialmente importante para las autoescuelas.
Si las preguntas audiovisuales adquieren un peso relevante, preparar el examen mediante una sucesión de test puede dejar de resultar suficiente. Los profesores deberán dedicar más tiempo a explicar por qué una situación es peligrosa, cómo anticiparse a ella y qué comportamiento debe adoptar un conductor.
El cambio podría acercar así el examen teórico a circunstancias que después aparecen durante la conducción real.
La DGT todavía no dice cuándo entrará en vigor
Aquí aparece el principal problema denunciado por el sector: no existe todavía una fecha oficial concreta para el cambio.
Según la información trasladada por la propia DGT y recogida por el medio de origen, Tráfico reconoce que todavía no sabe cuándo se realizará la modificación y se limita a señalar que «se está trabajando en ello».
La falta de calendario genera una situación incómoda para alumnos y centros de formación.
Quien comienza ahora a estudiar desconoce con certeza qué modelo encontrará cuando finalmente sea convocado al examen. Y las autoescuelas tampoco pueden establecer con precisión cuándo deberán tener completamente adaptados sus materiales y métodos.
No se cuestiona únicamente cuándo llegará la reforma, sino también cómo se concretará técnicamente.
El sector permanece pendiente de conocer todos los detalles sobre el peso de los contenidos audiovisuales, su funcionamiento dentro de la prueba y la adaptación definitiva de la formación.
Aspirantes quieren aprobar antes de que cambie el examen
La consecuencia más inmediata de esta incertidumbre se está percibiendo ya en Castellón.
La Asociación Provincial de Autoescuelas reconoce que existen ciudadanos interesados en sacarse el examen teórico antes de la modificación.
Resulta comprensible.
Si los propios profesionales anticipan que la prueba será más exigente y no existe una fecha clara de transición, algunos alumnos pueden considerar preferible enfrentarse al sistema que ya conocen.
Esto no significa que el examen actual vaya a desaparecer de manera inmediata ni que cualquier estudiante matriculado actualmente tenga garantizado examinarse con el formato tradicional. La fuente no aporta una fecha de corte, precisamente porque la DGT todavía no la ha concretado.
Por eso, conviene evitar rumores sobre supuestos plazos mientras Tráfico no publique el calendario definitivo.
Las autoescuelas tendrán que transformar sus clases
La reforma no afectará únicamente a los examinados.
Las autoescuelas de Castellón deberán adaptar su metodología a las nuevas exigencias.
El sector admite que existe «preocupación», puesto que la modificación obligará a cambiar determinados aspectos de la enseñanza.
Los profesores tendrán que preparar a los estudiantes para interpretar situaciones dinámicas y desarrollar su capacidad de comprensión y análisis, lo que implica ir más allá del conocimiento literal de una norma.
También será necesario adaptar materiales y recursos.
Y aquí vuelve a aparecer el problema del calendario: resulta complicado organizar una transformación de la formación sin conocer exactamente cuándo empezará a aplicarse el nuevo sistema.
¿Qué significa evaluar la «percepción del riesgo»?
La expresión puede resultar abstracta para quien todavía no conduce.
La percepción del riesgo consiste, en esencia, en ser capaz de detectar con suficiente anticipación circunstancias que pueden terminar generando una situación peligrosa.
Durante la circulación no basta con conocer las normas. Un conductor debe observar continuamente el entorno y anticiparse a aquello que puede ocurrir.
La utilización de vídeos permite plantear escenarios con un componente que una fotografía o una pregunta escrita difícilmente reproducen: el movimiento y la evolución de una situación de tráfico.
Ese es uno de los motivos por los que el nuevo modelo puede exigir mayor razonamiento.
El aspirante ya no tendrá solamente que recordar qué establece una norma determinada, sino interpretar correctamente una escena y relacionarla con los conocimientos adquiridos.
Lo que no cambia: 30 preguntas y un máximo de tres fallos
Pese a la incertidumbre generada por la reforma, hay un elemento importante que ayuda a dimensionar el cambio: la estructura fundamental del test se mantiene.
De acuerdo con la información disponible, el examen continuará compuesto por 30 preguntas.
También permanecerá el actual límite de tres respuestas incorrectas para superar la prueba.
Por tanto, no estamos ante la desaparición completa del examen tradicional para sustituirlo por una prueba exclusivamente audiovisual.
Los vídeos constituirán una nueva herramienta dentro de una evaluación que seguirá conservando elementos reconocibles para los alumnos.
La dificultad añadida procederá fundamentalmente del tipo de razonamiento requerido.
La reforma puede acabar con la estrategia de memorizar respuestas
La transformación persigue además uno de los problemas históricos asociados a los exámenes tipo test: que el alumno consiga aprobar después de realizar cientos de cuestionarios sin haber adquirido necesariamente una comprensión profunda de determinadas normas.
Con preguntas suficientemente repetitivas, el aspirante puede terminar reconociendo una respuesta correcta casi automáticamente.
Los vídeos introducen una dificultad adicional a esa estrategia.
Dos situaciones pueden parecer similares, pero contener diferencias esenciales: un peatón próximo a la calzada, un vehículo que reduce su velocidad, una bicicleta parcialmente oculta o cualquier circunstancia capaz de anticipar un peligro.
El alumno tendrá que aprender a observar.
Y esa capacidad tiene una aplicación evidente cuando finalmente se siente al volante.
La incertidumbre de la DGT complica una reforma de gran alcance
El propósito de mejorar la formación vial resulta difícil de cuestionar. Si un examen consigue comprobar mejor si el aspirante reconoce peligros reales, puede ofrecer una evaluación más próxima a las exigencias de conducir.
Sin embargo, una reforma importante necesita también certidumbre.
Alumnos, profesores y empresarios de autoescuelas necesitan conocer con suficiente antelación qué cambiará, cuándo cambiará y bajo qué condiciones.
En Castellón, la ausencia de una fecha oficial está provocando precisamente el efecto contrario: dudas entre los aspirantes y preocupación en los centros que tendrán que adaptar su formación.
Mientras la DGT continúa «trabajando en ello», algunos ciudadanos han sacado ya su propia conclusión: intentar aprobar el teórico antes de que llegue el nuevo examen.
La reforma aspira a formar conductores capaces de comprender mejor los peligros de la carretera. Pero antes de exigir más certidumbre a los aspirantes ante una situación de tráfico, la DGT tendrá que ofrecer certidumbre al sector sobre cuándo y cómo piensa cambiar las reglas del examen.
