La Xunta refuerza la regeneración marisquera en A Coruña mientras el sector exige más inversiones y vigilancia ambiental para garantizar su supervivencia.
Lo que está ocurriendo en la ría de O Burgo vuelve a poner sobre la mesa una cuestión clave para Galicia: la defensa del sector marisquero frente al deterioro ambiental y décadas de abandono institucional. La entrega de nuevas unidades de almeja babosa busca recuperar una de las zonas productivas históricas de la comunidad, aunque muchos profesionales advierten de que estas medidas podrían resultar insuficientes si no van acompañadas de un plan estructural más ambicioso.
La Consellería do Mar, a través del Centro de Investigacións Mariñas (CIMA), ha entregado un total de 183 000 unidades de almeja babosa a la cofradía de pescadores de A Coruña para impulsar la regeneración productiva de la ría de O Burgo, uno de los enclaves marisqueros más castigados de Galicia.
La Xunta refuerza la regeneración de la ría de O Burgo
La actuación forma parte de las campañas periódicas de suministro de semilla marina que desarrolla la administración autonómica gallega para intentar garantizar el futuro del marisqueo en las rías.
Según los datos facilitados por la Consellería do Mar, la entrega alcanza un peso total de 72 kilogramos de cría, con ejemplares de un tamaño medio de 14 milímetros. La semilla procede de los trabajos de preengorde realizados en el pantalán de O Vicedo, en la provincia de Lugo.
El objetivo oficial pasa por favorecer la recuperación de los bancos marisqueros y asegurar la continuidad económica de cientos de familias que dependen directamente de la extracción de moluscos en la costa gallega.
El marisqueo gallego, bajo presión
La situación del sector marisquero en Galicia continúa siendo delicada. Profesionales del ámbito pesquero llevan años denunciando problemas relacionados con:
- La contaminación de las rías
- La pérdida de productividad
- El descenso de capturas
- El envejecimiento del sector
- La falta de relevo generacional
- Las dificultades burocráticas
En este contexto, la regeneración de espacios como la ría de O Burgo se ha convertido en una prioridad estratégica para evitar el colapso económico de numerosas cofradías.
Aunque la Xunta defiende estas actuaciones como una apuesta clara por la sostenibilidad, distintas voces del sector consideran que las medidas llegan tarde tras años de deterioro ambiental y escasa inversión estatal en infraestructuras de saneamiento y control de vertidos.
La ría de O Burgo busca recuperar su potencial económico
La ría coruñesa fue históricamente uno de los grandes motores marisqueros de la provincia de A Coruña. Sin embargo, la acumulación de sedimentos, los problemas ambientales y las restricciones productivas afectaron gravemente a su rentabilidad durante los últimos años.
La llegada de estas 183 000 nuevas unidades de almeja babosa pretende acelerar la recuperación biológica del ecosistema y mejorar la capacidad extractiva de la zona en futuras campañas.
Desde el Ejecutivo gallego insisten en que la sostenibilidad del marisqueo no solo tiene impacto ambiental, sino también social y económico, especialmente en municipios costeros donde buena parte del empleo depende del sector primario.
El debate político sobre el futuro del litoral gallego
La regeneración de la ría de O Burgo también reabre el debate político sobre la gestión del litoral gallego y las competencias en materia ambiental.
Mientras la Xunta reclama más implicación del Estado en infraestructuras hidráulicas y control de contaminación, sectores críticos denuncian que Galicia necesita una estrategia mucho más contundente para proteger sus recursos marinos frente al deterioro progresivo de las rías.
El futuro del marisqueo gallego dependerá de algo más que entregas puntuales de semilla marina. El verdadero desafío será garantizar que las rías puedan seguir siendo productivas dentro de diez o veinte años.
¿Está Galicia ante una recuperación real del sector marisquero o solo frente a medidas temporales para contener una crisis más profunda?

