Julián Juncà, portero de doble nacionalidad español-francesa, se estrenó como titular en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 defendiendo la portería de la selección francesa frente a Canadá, uno de los grandes favoritos al oro. Su participación coincide con su 28º cumpleaños, un momento simbólico que corona años de esfuerzo y superación en su carrera deportiva.
De Puigcerdà a la élite francesa
Nacido en Prades, Francia, pero criado en Puigcerdà, Girona, Juncà se formó en la cantera del Club Gel Puigcerdà, donde comenzó a jugar hockey hielo casi por casualidad. En sus inicios, los porteros se rotaban semanalmente en su equipo, y fue precisamente cuando le tocó a él que descubrió su pasión por la demarcación:
“Cuando me puse de portero, me lo pasé muy bien y ya no dejé el sitio a nadie”.
Con trece años, se trasladó a Francia para continuar sus estudios y su formación deportiva, jugando con los sub-20 del Grenoble. Posteriormente dio el salto a Burdeos, donde comenzó su carrera profesional, y luego al Gap, donde logró la titularidad definitiva.
Experiencia internacional y profesionalismo
Juncà amplió su carrera con breves etapas en Estados Unidos y actualmente milita en la liga eslovaca, considerada una de las competiciones más profesionales de Europa:
“Me lo paso muy bien. Es un país pequeño y el hockey es el deporte número 1, con mejores infraestructuras, más medios de comunicación siguiéndolo y muy profesional”, aseguró.
Esta experiencia le permitió llegar a los Juegos Olímpicos, donde cada portero francés juega un partido en la fase inicial. Juncà tuvo que enfrentarse a Canadá, cayendo 10-2, pero demostrando carácter y consolidando su papel en el equipo nacional.
Un sueño olímpico hecho realidad
A pesar del resultado, para Juncà disputar unos Juegos Olímpicos es la culminación de un sueño que comenzó en la provincia de Girona. Su historia, de formación local y perseverancia en ligas extranjeras, refleja cómo el talento español puede brillar incluso en deportes tradicionalmente dominados por otras naciones.
Su presencia en Francia abre además un debate sobre la movilidad de deportistas y la influencia de la doble nacionalidad en equipos de élite, así como la oportunidad de visibilizar el hockey hielo en España, un deporte minoritario pero con potencial de crecimiento.

