La escasez de profesionales cualificados impulsa los costes directos de edificación residencial y presiona al alza el precio final de la vivienda
La crisis de mano de obra que atraviesa el sector de la construcción no solo está ralentizando la promoción de nuevas viviendas en España, sino que también está contribuyendo de forma directa a su encarecimiento. Según el último Índice de Costes Directos de Construcción elaborado por la compañía ACR, los costes en edificación residencial cerraron 2025 con un incremento del 5,46%, situándose en 185,42 puntos.
El informe apunta a la escasez de obreros cualificados como uno de los principales factores que explican esta subida, en un contexto marcado por el aumento de proyectos iniciados y la dificultad de las empresas para cubrir vacantes en obra.
Una década de subidas con una única excepción
El índice retoma así la tendencia alcista que ha caracterizado al sector en los últimos diez años, interrumpida únicamente en 2020, cuando la pandemia provocó una caída del 2,4%.
Tras el fuerte repunte registrado entre 2021 y 2022 —con subidas del 19% y del 12,7%, respectivamente—, los costes se moderaron en 2023 (-0,9%) y volvieron a crecer en 2024, consolidando ahora una nueva fase de encarecimiento.
El Índice de Costes Directos de Construcción de ACR toma como referencia los precios de los materiales, su transformación y la mano de obra necesaria para su instalación. Estos componentes suponen aproximadamente el 80% del coste total de una obra, por lo que cualquier variación impacta directamente en el precio final de las promociones.
Mano de obra y materiales, los grandes responsables
Guillermo Jiménez, director general de ACR, subraya que el coste laboral continúa creciendo debido a la “escasez de profesionales cualificados y al aumento de la demanda de personal derivado del incremento de nuevas obras”.
A esta presión se suma el encarecimiento de materiales estratégicos como el acero corrugado, cuya volatilidad sigue afectando a los presupuestos de obra.
El escenario geopolítico internacional y la inestabilidad de los mercados de materias primas añaden incertidumbre sobre la evolución de los costes en los próximos meses. Según el informe, todo apunta a que la tendencia alcista se mantendrá a corto plazo.
Más proyectos, menos trabajadores
El incremento de promociones iniciadas está tensionando aún más la disponibilidad de personal en determinadas especialidades, agravando un problema estructural que el sector arrastra desde hace años: el envejecimiento de la plantilla y la falta de relevo generacional.
La patronal de la construcción viene advirtiendo de que miles de puestos quedan sin cubrir, lo que retrasa obras y reduce la capacidad productiva del sector en un momento en el que la demanda de vivienda sigue siendo elevada.
La construcción industrializada, alternativa estratégica
Ante esta situación, ACR apuesta por impulsar la construcción industrializada como complemento a la edificación tradicional.
Este modelo permite ejecutar proyectos con aproximadamente la mitad de personal en obra y reducir los plazos de ejecución en torno a un 30%, lo que contribuye a aliviar la presión sobre los costes y mejorar la eficiencia.
Además, la industrialización facilita una mayor planificación, menos desviaciones presupuestarias y una menor dependencia de factores externos como la climatología o la disponibilidad inmediata de mano de obra.
Impacto en el precio final de la vivienda
El encarecimiento de los costes directos repercute inevitablemente en el precio final de las viviendas, en un mercado ya tensionado por la escasez de oferta y el aumento de la demanda.
Si no se corrige el déficit estructural de trabajadores cualificados y no se acelera la modernización del sector, el coste de edificar seguirá al alza, complicando aún más el acceso a la vivienda en España

