Sánchez usa a su ex gurú Iván Redondo para asaltar Indra en un movimiento que confirma hasta qué punto el presidente del Gobierno considera estratégica la batalla por el control del principal grupo tecnológico y de defensa de España. La ofensiva se produce en un momento crítico, marcado por la posible reconfiguración accionarial de la compañía y por el reparto de miles de millones de euros en contratos militares vinculados a los Programas Especiales de Modernización (PEM).
Tras su salida de La Moncloa en 2021, Iván Redondo —exdirector de gabinete y arquitecto de la estrategia política de Pedro Sánchez durante años— ha reaparecido ahora como una pieza clave en este pulso. Desde su posición al frente de la comunicación de GDELS, filial europea de General Dynamics, Redondo se ha convertido en un actor central de una guerra empresarial y política que tiene a Indra como epicentro.
Por qué Sánchez usa a su ex gurú Iván Redondo para asaltar Indra
La razón de fondo es clara: el Gobierno teme perder el control efectivo de Indra si prospera una fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Actualmente, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) posee cerca del 28% del capital de Indra, lo que permite a Moncloa influir decisivamente en la estrategia de una empresa considerada crítica para la seguridad nacional.
Sin embargo, si se consolida una alianza entre los Escribano y otros accionistas privados, como el fondo Amber Capital de Joseph Oughourlian, el equilibrio de poder podría romperse. En ese escenario, Sánchez usa a su ex gurú Iván Redondo para asaltar Indra desde el frente comunicativo y estratégico, tratando de frenar una operación que reduciría la influencia directa del Estado.
Los PEM, el verdadero botín de la batalla
Los Programas Especiales de Modernización son el gran motor de la industria de defensa española para la próxima década. Hablamos de proyectos dotados con miles de millones de euros que afectan a sectores clave como la electrónica militar, los sistemas de mando y control, la ciberseguridad o la tecnología aeroespacial.
Desde el entorno de Redondo se cuestiona que buena parte de estos contratos hayan acabado concentrados en Indra y EM&E. Ese argumento sirve como base para construir un relato crítico que Moncloa aprovecha ahora para justificar su intervención indirecta en el conflicto. Así, Sánchez usa a su ex gurú Iván Redondo para asaltar Indra no solo por una cuestión accionarial, sino por el control del flujo de inversión pública en defensa.
La ofensiva comunicativa liderada por Iván Redondo
Tras abandonar La Moncloa, Iván Redondo ha desarrollado una intensa actividad como asesor estratégico, con ingresos que en 2024 superaron ampliamente el medio millón de euros. Su fichaje por GDELS le ha situado en una posición privilegiada dentro del ecosistema de la industria militar europea.
Desde ahí, Redondo ha impulsado una ofensiva comunicativa que pone el foco en la “excesiva concentración” de poder industrial y contractual en torno a Indra y los Escribano. El mensaje es claro: el actual reparto de los PEM podría estar distorsionando la competencia y dejando fuera a otros actores relevantes del sector.
Esta estrategia encaja perfectamente con los intereses de Moncloa, que ve en Redondo un aliado inesperado pero eficaz. De ahí que Sánchez use a su ex gurú Iván Redondo para asaltar Indra en un momento decisivo.
La resistencia de Ángel y Javier Escribano
En el otro lado del tablero, Ángel Escribano, presidente de Indra, se mantiene firme. Ha dejado claro que no piensa dimitir y que cualquier decisión sobre una posible fusión con EM&E se tomará exclusivamente en el consejo de administración, atendiendo a criterios empresariales y no políticos.
Su hermano, Javier Escribano, máximo responsable de EM&E, también está bajo el foco. El crecimiento de su grupo y su protagonismo en los programas de modernización militar han alimentado sospechas de conflicto de intereses, aunque desde la empresa defienden que todo se ha hecho conforme a la legalidad y a criterios estratégicos.
Un pulso con profundas derivadas políticas
Más allá de la disputa empresarial, el choque refleja una cuestión de fondo: el papel del Estado en sectores estratégicos. Indra no es una empresa más. Es un actor clave en ámbitos sensibles para la soberanía tecnológica y la defensa nacional.
Por eso, Sánchez usa a su ex gurú Iván Redondo para asaltar Indra como parte de una estrategia más amplia para conservar el control político sobre una compañía que considera irrenunciable. El movimiento demuestra hasta qué punto Moncloa está dispuesta a emplear todos los resortes —políticos, mediáticos y estratégicos— para mantener su influencia.
La batalla por Indra, lejos de cerrarse, promete intensificarse en los próximos meses, con consecuencias que van mucho más allá del consejo de administración de una empresa.

