Parte del muro de los nichos del antiguo cementerio de Bonaval, en Santiago de Compostela, se desplomó en las últimas horas debido a la inestabilidad del terreno provocada por las intensas lluvias. El Concello ha cerrado la zona y anuncia una rehabilitación integral de este conjunto histórico protegido como Bien de Interés Cultural (BIC).
Un desplome en pleno parque histórico
El derrumbe afectó a un tramo de gran altura del muro que sostenía una hilera de nichos integrados en el parque de Bonaval. La estructura cayó sobre las lápidas, aunque, según confirmó el Concello, no había enterramientos activos en esos nichos.
Todo apunta a que el desplome se produjo entre la noche del miércoles y la mañana del jueves. La alerta la dio el personal de mantenimiento de parques, que realiza inspecciones periódicas en los espacios verdes municipales.
La zona permanece acordonada por razones de seguridad.
Lluvias intensas y terreno inestable
La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, confirmó que la causa más probable del derrumbe fue la acumulación de agua en el terreno, consecuencia de las fuertes y continuadas precipitaciones registradas en las últimas semanas en Compostela.
El agua habría debilitado la base del muro, generando una pérdida de estabilidad que terminó con el colapso de la fachada frontal.
Los técnicos municipales ya inspeccionaron el lugar, aunque será necesario un informe detallado de la arqueóloga municipal para determinar el estado completo del conjunto.
Rehabilitación integral de un BIC
El antiguo cementerio de Bonaval está catalogado como Bien de Interés Cultural, lo que implica que cualquier intervención deberá coordinarse entre varias administraciones.
La alcaldesa adelantó que la actuación no se limitará al tramo caído, sino que afectará a todo el conjunto histórico de los nichos, evaluando intervenciones pasadas y posibles riesgos estructurales.
El acceso complicado para maquinaria pesada obliga a planificar con cautela las obras, comenzando por la estabilización del terreno antes de cualquier reconstrucción.
No es un episodio aislado
El derrumbe en Bonaval se suma a otros incidentes recientes en la ciudad vinculados al temporal.
El pasado 16 de enero, un muro de tierra, piedras y lodo se vino abajo en la rúa Berlín, en el barrio de Fontiñas, zona que continúa vallada ante la persistencia de desprendimientos.
Las lluvias intensas están poniendo a prueba infraestructuras antiguas y taludes urbanos en distintos puntos de Santiago.
El precedente mortal de 2019
El suceso reaviva el recuerdo del trágico derrumbe ocurrido en diciembre de 2019 en el mismo parque, aunque en la zona exterior próxima a la rúa Costiña do Monte, donde un vecino perdió la vida al quedar sepultado bajo piedras y lodo.
Las obras de reparación en aquella ocasión se prolongaron durante 17 meses.
Patrimonio bajo presión climática
El caso de Bonaval pone sobre la mesa un debate más amplio: la vulnerabilidad del patrimonio histórico ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
Muros centenarios, cimentaciones antiguas y terrenos con escasa capacidad de drenaje se enfrentan a un nuevo contexto climático que exige mantenimiento constante y planes preventivos más ambiciosos.
La pregunta es inevitable:
¿Se están destinando los recursos suficientes para proteger un patrimonio que no solo es memoria histórica, sino también identidad cultural de la ciudad?

