Los presupuestos catalanes 2026 ya tienen un primer gran acuerdo político. El Govern de Salvador Illa ha cerrado un pacto con el grupo parlamentario de Comuns para sacar adelante las cuentas de la Generalitat del próximo ejercicio, aunque la aprobación definitiva de los presupuestos catalanes 2026 dependerá de que ERC se sume a la mayoría en el Parlament.
El acuerdo será escenificado este jueves en el Palau de la Generalitat por el propio Illa y la presidenta del grupo de Comuns, Jéssica Albiach, tras una reunión a puerta cerrada que culmina una negociación exprés de apenas diez días.
Negociación exprés para los presupuestos catalanes 2026
El pacto sobre los presupuestos catalanes 2026 se ha gestado en tiempo récord. Comuns anunció su disposición a negociar el pasado 3 de febrero y la primera reunión formal con el Govern tuvo lugar el día 9. En poco más de una semana, ambas partes han logrado cerrar un acuerdo que incorpora varias de las exigencias clave del espacio progresista.
Entre las principales medidas pactadas destacan 105 millones de euros adicionales para ayudas al alquiler, con una ampliación de los baremos para facilitar el acceso a más familias. La vivienda ha sido uno de los ejes centrales de los presupuestos catalanes 2026, en línea con las prioridades marcadas por Comuns desde el inicio de la legislatura.
Además, se ha acordado la creación de un cheque de 25 euros para productos menstruales y otro de la misma cuantía para preservativos, destinados a jóvenes de hasta 25 años. Estas iniciativas buscan reforzar las políticas de salud pública y equidad, y forman parte del paquete social que acompaña a los presupuestos catalanes 2026.
Vivienda y transporte: las líneas rojas del pacto
Uno de los puntos más delicados de la negociación fue la prohibición de la compra especulativa de vivienda. Comuns había advertido de que no daría su apoyo a los presupuestos catalanes 2026 sin avances claros en esta materia. Finalmente, el Govern ha asumido el compromiso de impulsar medidas para frenar operaciones especulativas, en un contexto de fuerte tensión en el mercado inmobiliario catalán.
En paralelo, el transporte ferroviario también ha ocupado un lugar destacado en el acuerdo. Comuns ha defendido acelerar las inversiones en Rodalies mediante el sistema de encomiendas de gestión, es decir, permitiendo que la Generalitat ejecute directamente obras financiadas por el Estado. Esta fórmula pretende agilizar mejoras largamente reclamadas por los usuarios.
Con este pacto, el Govern logra un primer respaldo clave para los presupuestos catalanes 2026, pero aún no garantiza su aprobación definitiva.
ERC, la pieza imprescindible en el Parlament
Para que los presupuestos catalanes 2026 salgan adelante, el Govern necesita también los votos de Esquerra Republicana de Catalunya. Sin embargo, los republicanos todavía no han iniciado formalmente la negociación de las cuentas.
ERC reclama avances previos en la reforma del IRPF y mantiene conversaciones paralelas con el Ejecutivo central sobre la creación de un consorcio de inversiones. Esta doble vía complica el calendario del Govern, que aspira a que los presupuestos catalanes 2026 entren en vigor antes de que finalice el primer trimestre, un objetivo que empieza a parecer difícil de cumplir debido a los plazos parlamentarios habituales.
En el Ejecutivo catalán confían en que el consejo nacional convocado por ERC este sábado pueda desbloquear la situación y abrir la puerta a una negociación inminente.
Un equilibrio político frágil
El acuerdo con Comuns refuerza la posición del Govern de Illa, pero también evidencia la fragilidad de las mayorías en el Parlament. Sin el respaldo de ERC, los presupuestos catalanes 2026 quedarían en el aire, lo que obligaría al Ejecutivo a prorrogar las cuentas actuales o a explorar escenarios alternativos.
La negociación exprés con Comuns demuestra la voluntad del Govern de proyectar estabilidad y capacidad de pacto. No obstante, el verdadero examen llegará cuando se abra la mesa de diálogo con los republicanos.
En un contexto político marcado por la fragmentación y las exigencias cruzadas, los presupuestos catalanes 2026 se han convertido en el principal termómetro de la legislatura. Su aprobación no solo determinará el rumbo económico y social de Cataluña el próximo año, sino también la solidez del liderazgo de Illa y la capacidad de los partidos para articular consensos en un escenario complejo.
La próxima semana será clave para despejar incógnitas. Mientras tanto, el Govern celebra un primer acuerdo que acerca las cuentas a la meta, aunque el tramo decisivo aún está por recorrer.

