América Hispana: El legado de las olas y la leyenda negra
La nueva película América Hispana: El legado de las olas, dirigida por Javier Linares y Javier Linares Sabater, con guión de Niko Roa, se ha estrenado recientemente en cines. La cinta, que cuenta con testimonios de historiadores, utiliza la ciudad de Cartagena de Indias como foco de su narrativa, abordando tres siglos de presencia española en el Nuevo Mundo, desde el asentamiento en el siglo XVI hasta el proceso de independencia en el siglo XIX.
En una entrevista, Niko Roa explica que el filme no pretende abarcar todo el Imperio español, dado su vasto alcance. El título América Hispana fue elegido para enfatizar la herencia cultural predominantemente española, evitando el término Latinoamérica, que considera fuertemente influenciado por intereses franceses e ingleses.
Roa destaca que la leyenda negra, que posiciona la historia de España en América como un relato de genocidio, ha persistido desde el siglo XVI. Sin embargo, menciona eventos como la Controversia de Valladolid de 1555, donde se debatió sobre el reconocimiento de los nativos americanos como seres humanos, resaltando que España buscaba establecer derechos y justicia en la colonización.
La película también enfatiza el legado civilizador de España, a diferencia de otros imperios. Roa indica que, a pesar de enfermedades que causaron desplazamientos demográficos en la población indígena, el contacto en este contexto fue providencial.
El ejemplo del conquistador Pedro de Heredia se presenta como ilustración contradictoria a la imagen de genocida que se le atribuye, mostrando que fue honrado por los indígenas tras su fallecimiento. Se discute la figura de Bartolomé de las Casas y cómo su crítica hacia el trato a los indígenas se ha interpretado a través de diversas agendas políticas.
La película también aborda victorias militares como la derrota de la Armada británica en 1741 bajo el mando de Blas de Lezo y enfatiza la creación de universidades y hospitales en el contexto de la colonización española, argumentando que estos logros fueron financiados en parte por recursos extraídos de América.
Roa concluye señalando cómo la historia común entre España y América debe ser valorada y no reducida a clichés negativos. A la vez, plantea una crítica sobre la representación de la historia en el cine y la necesidad de reivindicar personajes de la historia que han sido desvirtuados o ignorados.

