El Ayuntamiento de Benalmádena analiza la posibilidad de subir el IBI a viviendas vacías como medida urgente para frenar la creciente crisis habitacional que afecta al municipio en 2026. La propuesta surge de un informe técnico encargado por el Consistorio, que detalla la situación del mercado residencial, el impacto del turismo y la escasez de vivienda de alquiler.
La palabra clave subir el IBI a viviendas vacías se repite a lo largo de este artículo para resaltar la importancia de esta medida como herramienta para aliviar la presión sobre los precios y garantizar el acceso a la vivienda.
Datos alarmantes sobre vivienda en Benalmádena
El informe revela que, en septiembre de 2025, los precios del alquiler alcanzaron máximos históricos en Benalmádena, con una media de 16,3 euros por metro cuadrado. Esto sitúa el alquiler de un piso estándar en torno a 1.630 euros al mes. La disparidad entre zonas es notable: Benalmádena Costa registra 18,9 €/m², mientras que en Arroyo de la Miel el precio promedio es de 14 €/m². Estos precios resultan inasumibles para familias trabajadoras y jóvenes, aumentando la urgencia de aplicar medidas como subir el IBI a viviendas vacías.
El documento también destaca que más de 8.400 viviendas están destinadas al uso turístico, lo que representa más del 16% del parque residencial de Benalmádena. La proliferación del alquiler turístico reduce la oferta de viviendas residenciales de larga duración, expulsando progresivamente a los vecinos hacia otros municipios.
Entre 2011 y 2021, el número de viviendas vacías aumentó un 48,98%, mientras que las viviendas familiares crecieron solo un 14,83%. En cifras absolutas, el municipio pasó de 5.590 a 8.327 viviendas desocupadas. La mayoría son pisos (79%), seguidos de casas adosadas (17%) y villas independientes (4%). Estos datos refuerzan la necesidad de subir el IBI a viviendas vacías para incentivar la ocupación o la venta de inmuebles infrautilizados.
Recomendaciones del informe municipal
El informe técnico propone una serie de medidas centradas en aumentar la oferta de alquiler y reducir la presión sobre los precios:
- Aplicar incentivos y penalizaciones fiscales, especialmente subir el IBI a viviendas vacías por tiempo prolongado.
- Fomentar programas de alquiler forzoso o incentivado para inmuebles desocupados.
- Promover la rehabilitación de inmuebles antiguos para su uso residencial.
- Ampliar el parque de vivienda social.
El objetivo es claro: aumentar la disponibilidad de vivienda en alquiler, reducir los precios y garantizar el acceso a la vivienda para jóvenes y colectivos vulnerables. La medida de subir el IBI a viviendas vacías se presenta como la herramienta fiscal más directa y eficaz para lograrlo.
Impacto esperado de subir el IBI a viviendas vacías
Expertos y técnicos municipales consideran que subir el IBI a viviendas vacías no solo podría desalentar la acumulación de inmuebles desocupados, sino también incentivar a propietarios a poner sus viviendas en alquiler o venta. Esto aumentaría la oferta disponible y contribuiría a estabilizar los precios en un mercado marcado por la escasez y la presión turística.
Además, la medida se acompaña de programas de sensibilización y asistencia a propietarios para facilitar el alquiler responsable y seguro, evitando que la subida del IBI genere conflictos o abandono de inmuebles.
Crisis habitacional de Benalmádena: un problema estructural
El informe concluye que la crisis habitacional de Benalmádena es un problema estructural que requiere coordinación entre administración y ciudadanía. Implementar medidas como subir el IBI a viviendas vacías, junto con políticas de vivienda social y rehabilitación de inmuebles, podría ser clave para frenar la presión sobre el mercado y garantizar el acceso a la vivienda en los próximos años.
El Ayuntamiento de Benalmádena estudiará las propuestas durante 2026 y podría presentar un plan piloto de recargos a viviendas desocupadas en los próximos meses, marcando un hito en la política habitacional de la Costa del Sol.

