Estados Unidos ha lanzado un potente bombardeo contra la isla de Jark, uno de los principales centros petroleros de Irán. Teherán asegura que la infraestructura energética no ha sido dañada y amenaza con represalias contra empresas vinculadas a Washington en la región.
EEUU ataca uno de los puntos clave del petróleo iraní
El Ejército de Estados Unidos ha llevado a cabo un bombardeo contra la isla iraní de Jark, situada en el golfo Pérsico, en una nueva escalada del conflicto en Oriente Próximo.
El presidente estadounidense Donald Trump confirmó el ataque y afirmó que la operación fue “uno de los bombardeos más potentes de la historia de la región”, asegurando que se destruyeron objetivos militares en la isla.
Según Trump, el ataque se realizó bajo órdenes del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) y tenía como objetivo neutralizar instalaciones militares estratégicas.
El mandatario estadounidense afirmó además que decidió no atacar la infraestructura petrolera “por decencia”, aunque advirtió que esa decisión podría cambiar si Irán amenaza el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Irán responde con amenazas contra petroleras
Tras el bombardeo, Irán ha respondido con duras advertencias.
Un portavoz del Cuartel General Central de Khatam al Anbiya, citado por la televisión estatal iraní, aseguró que toda infraestructura energética vinculada a empresas estadounidenses en Oriente Próximo podría convertirse en objetivo militar.
Según el comunicado:
“Toda la infraestructura petrolera, económica y energética perteneciente a compañías de la región que cooperen con Estados Unidos será destruida”.
La amenaza apunta especialmente a instalaciones petroleras operadas por empresas con participación estadounidense en el Golfo Pérsico.
Teherán asegura que el petróleo no ha sido dañado
Las autoridades iraníes han afirmado que la infraestructura petrolera de la isla no sufrió daños, a pesar de que se registraron al menos 15 explosiones durante el ataque.
Según medios iraníes, los bombardeos habrían alcanzado objetivos militares como:
- Sistemas de defensa del Ejército
- La base naval de Goshen
- La torre de control del aeropuerto
- Un hangar de helicópteros
Además, fuentes oficiales indicaron que las defensas de la isla fueron reactivadas apenas una hora después del ataque, lo que cuestionaría la destrucción total anunciada por Washington.
La isla de Jark, clave para el petróleo iraní
La isla de Jark es uno de los enclaves más estratégicos de Irán.
Situada a 25 kilómetros de la costa iraní, en el golfo Pérsico, este pequeño territorio de apenas 24 kilómetros cuadrados es fundamental para la economía del país.
Desde sus terminales se exporta alrededor del 90 % del petróleo iraní, lo que la convierte en un punto clave para el comercio energético internacional.
Cualquier daño significativo en sus instalaciones podría alterar los mercados energéticos globales y el transporte de crudo en la región.
Washington intensifica su ofensiva militar
El ataque forma parte de una ofensiva militar más amplia de Estados Unidos contra objetivos iraníes.
El jefe del Estado Mayor estadounidense, el general Dan Caine, afirmó recientemente que más de 6 000 objetivos han sido atacados en casi dos semanas de operaciones militares.
El propio Trump aseguró que las acciones buscan impedir que Irán desarrolle armas nucleares o amenace a Estados Unidos, Israel y otros países de la región.
Crece el riesgo de escalada en la región
El bombardeo sobre la isla de Jark aumenta la tensión en una región donde la estabilidad energética y militar es clave para el comercio global.
La amenaza iraní contra instalaciones petroleras podría extender el conflicto a toda la industria energética del Golfo Pérsico, elevando el riesgo de una crisis internacional.
Mientras tanto, el foco del mundo sigue puesto en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo que se consume en el planeta.

