El Ayuntamiento de Barcelona ha acordado realojar a varios vecinos de tres fincas municipales ocupadas en el barrio de Vallcarca en distintos edificios de la ciudad, entre ellos la Casa Orsola, tras un proceso de mediación liderado por el síndico de agravios, David Bondia.
Mediación municipal para resolver el conflicto
El consistorio ha decidido trasladar a parte de los residentes de los inmuebles ocupados en la calle Farigola, 3, y en la avenida de Vallcarca, 83 y 87 bis, edificios que deberán ser desalojados y derribados debido al desarrollo del plan urbanístico previsto para el barrio de Vallcarca.
La mediación ha sido impulsada por el síndico de agravios de Barcelona, David Bondia, quien recibió el encargo directo del alcalde Jaume Collboni para buscar una solución a la situación de los vecinos afectados.
Durante aproximadamente seis meses, el equipo del síndico ha trabajado con los residentes para encontrar alternativas habitacionales.

Realojos en distintos barrios de la ciudad
Finalmente, 14 personas han aceptado ser realojadas, algunas en la Casa Orsola, ubicada en la calle Consell de Cent, en el Eixample, y otras en viviendas situadas en Torre Baró y en el barrio Gòtic.
La Casa Orsola se convirtió en un símbolo en Barcelona en la lucha contra la especulación inmobiliaria y actualmente está gestionada por la Fundación Hábitat 3, que destina el edificio a alquiler social.
Familias vulnerables entre los afectados
En total, 30 personas vivían en las fincas ocupadas, entre ellas residentes de una nave industrial. Según explicó el síndico, 28 de estas personas se encuentran en situación de vulnerabilidad y tienen derecho a ser realojadas.
Entre quienes han aceptado el traslado hay seis menores de edad:
- Una pareja con cuatro hijos
- Otra pareja con un menor y los abuelos
- Una tercera familia con un niño
Algunas de las familias afectadas han optado por buscar soluciones habitacionales por su cuenta.
Imposibilidad de realojar en el propio barrio
Desde el Ayuntamiento se explicó que la intención inicial era realojar a los vecinos dentro del propio barrio de Vallcarca, pero no ha sido posible porque las viviendas públicas previstas aún están en fase de construcción y tardarán años en estar disponibles.
Críticas de asociaciones vecinales
La decisión no ha estado exenta de polémica. La asociación vecinal Som Barri de Vallcarca, que agrupa a parte de los afectados por el plan urbanístico, ha criticado el proceso de mediación.
Su abogada, Ester Murillo, considera que la actuación institucional supone un “lavado de cara” y denuncia que algunos vecinos han aceptado el realojo “bajo presión o miedo a perder cualquier alternativa”.
Además, la entidad sostiene que las soluciones ofrecidas obligan a muchas familias a abandonar el barrio donde han vivido durante años y empezar de nuevo en otras zonas de la ciudad.
Un conflicto ligado al desarrollo urbanístico
El desalojo de estas fincas forma parte de los cambios previstos en el plan urbanístico de Vallcarca, que contempla nuevas actuaciones urbanísticas en la zona.
Mientras tanto, el realojo de parte de los vecinos busca ofrecer una solución habitacional inmediata a las familias más vulnerables afectadas por el proceso.

