La Real Academia Española (RAE) ha resuelto una controversia común entre los hispanohablantes: el uso correcto del término «yoga» en cuanto a su género gramatical. La institución ha afirmado que, aunque existen evidencias del uso masculino y femenino, la forma recomendada es «el yoga».
Según la RAE, el uso de «el yoga» es más general en el ámbito de la lengua española y se considera la forma preferente en contextos formales y estándar. El término, procedente del sánscrito, ha sido adoptado en español y ha mostrado variaciones regionales, siendo en ciertas zonas de América más común el uso de «la yoga».
El Diccionario panhispánico de dudas sostiene que, aunque el uso femenino no es incorrecto en los lugares donde se ha asentado, «el yoga» es la forma que debería prevalecer en el uso general. Esta recomendación busca promover una referencia uniforme en todo el ámbito hispanohablante, especialmente en medios de comunicación y textos normativos.
Este caso ilustra una tendencia en el idioma español, donde los términos de origen extranjero pueden presentar variaciones en su género gramatical, lo que ocasiona confusiones y distintas formas de uso.

