Detectan «químicos eternos» en 107 zonas acuáticas de Francia
Un informe de la ONG Surfrider ha revelado la presencia de sustancias perfluoradas, conocidas como «químicos eternos», en las aguas de 107 áreas recreativas analizadas en Francia. El estudio abarca tanto la franja costera como diferentes ríos y lagos, lo que evidencia una contaminación extendida en entornos destinados al ocio y deportes acuáticos.
Durante los meses de junio y julio de 2025, un grupo de voluntarios llevó a cabo la recogida de muestras en 80 enclaves del litoral y 27 espacios continentales. Un laboratorio, en colaboración con la ONG, analizó los niveles de 58 sustancias perfluoradas para evaluar su dispersión en el medio ambiente.
Los resultados indican que el 78% de las zonas continentales y el 44% de las áreas costeras evaluadas superan los límites de calidad establecidos por la normativa europea. En la costa, las concentraciones más altas se encontraron en lugares como Marignane, la desembocadura del río Lez y la zona portuaria de Saint-Nazaire.
Para las aguas interiores, las incidencias más altas se detectaron en el occidente y el sureste del país, destacando el lago de Burdeos, el lago de Miribel y una zona deportiva metropolitana en Burdeos. Los expertos identificaron un total de 23 variables distintas entre las muestras recogidas, con el ácido trifluoroacético presente en todas ellas y catalogado como tóxico para la reproducción por la Agencia Europea de Sustancias Químicas.
A pesar de estos hallazgos, se aclara que la presencia de estos compuestos no representa automáticamente un riesgo sanitario para los usuarios de las aguas, ya que, siguiendo un modelo de referencia de Países Bajos, solo un punto de los 107 examinados superaría los niveles de peligro directo.
Ante esta situación, los investigadores piden a la Unión Europea restricciones mayores sobre el uso industrial de estas sustancias y la implementación de protocolos de control armonizados. Los químicos perfluorados han sido utilizados durante décadas por su resistencia al agua y calor, pero su limitada degradación contribuye a su persistencia en el medio ambiente.

