La FIFA ha generado un amplio debate en el mundo del fútbol debido a su propuesta de introducir inversión privada en sus torneos principales, incluyendo los Mundiales masculino, femenino y de clubes. Esta iniciativa se enmarca en la creación de una filial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE) que buscaría financiar estas competiciones a través de capital privado.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, es la figura central en esta propuesta que ha suscitado reacciones diversas. La UEFA, representada por su presidente Aleksander Čeferin, ha expresado su preocupación por la falta de consulta y transparencia en el proceso, señalando que el fútbol no debe comercializarse sin consenso y rigor institucional.
En el Reino Unido, el primer ministro Andy Burnham destacó que el fútbol pertenece a los aficionados y quienes participan activamente en el deporte, y no a inversores privados. Asimismo, la Federación Europea de Clubes (EFC), liderada por Nasser Al Khelaïfi, anunció que desconocía los detalles de la propuesta y solicitó un proceso de consulta exhaustivo para evaluar el impacto de estos cambios.
La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también manifestó su rechazo a que estas medidas sean unilaterales y sin el debido trámite de gobernanza, subrayando la importancia de la transparencia y el diálogo.
La asociación de aficionados británica Football Supporters Association (FSA) también criticó los planes, apoyando la postura de la UEFA y afirmando que las reformas deben tomar en cuenta a los seguidores y al conjunto del deporte.
FIFA ha aclarado que mantendrá el control mayoritario sobre la nueva filial y que continuará con la autoridad exclusiva sobre la gobernanza futbolística, así como las competencias y regulaciones deportivas. Además, la entidad ha anunciado que la inversión privada aportaría más de 17 000 millones de euros a distribuir entre sus federaciones miembros.
En España, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, expresó a través de redes sociales que este movimiento no parece una reforma sino una campaña para asegurar apoyos políticos, y advirtió sobre la mezcla de política, dinero y poder sin transparencia.
Históricamente, el intento de involucrar capital privado en la FIFA no es nuevo. En 2018, se intentó una acción similar con la firma Softbank, que quedó paralizada tras la reacción negativa del sector.
El plan de FIFA supone una posible reestructuración del modelo de financiación del fútbol internacional, con importantes implicaciones para clubes, federaciones y aficionados en todo el mundo, incluido España. Se anticipa que el debate continuará hasta el próximo Congreso de la FIFA en marzo de 2027, donde se decidirá el futuro de esta propuesta.
Contexto: El fútbol es uno de los deportes con mayor seguimiento en España, y cualquier cambio en la estructura internacional puede repercutir en la organización deportiva y económica de clubes y competiciones nacionales. La posición de LaLiga y otros actores nacionales se mantendrá atenta a los desarrollos en la FIFA.
